VALLE DE KATMANDÚ (DÍAS 1 – 4 DEL DIARIO DE VIAJE)
DÍA 1: KATMANDÚ
Katmandú, la capital de Nepal, es una ciudad donde la espiritualidad y el caos urbano conviven en un valle flanqueado por la cordillera del Himalaya. Es, con mucha diferencia, la zona más poblada del país con más de 3 millones de habitantes. Su población está formada, sobre todo, por los Newar, que son los habitantes originales del valle.
Katmandú es famosa por ser el lugar donde el Hinduismo y el Budismo se fusionan de una forma que no ocurre en casi ningún otro lugar del mundo. Muchos dioses son compartidos o venerados bajo distintos nombres por ambas religiones y es común ver a nepalíes rezando en un templo hindú y después rodeando una estupa budista.
Para los traslados durante todo el viaje contratamos los servicios de coche con conductor y guía a muy buen precio, si os interesa que os pase el contacto podéis enviarme un email.
1. Swayambhunath Complex o Templo de los Monos
Es un lugar imprescindible que ver en Katmandú por ser uno de los lugares más sagrados de Nepal (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) está situado en la cima de una colina al oeste de Katmandú. Según la tradición budista, hace miles de años, el valle de Katmandú era un gran lago rodeado de montañas, conocido como Nagdaha (el lago de las serpientes). En el centro del lago crecía una flor de loto sagrada que emitía una luz divina. Al drenarse el lago, en la colina que emergió donde crecía esa flor de loto, se construyó la gran estupa para proteger y venerar ese sitio exacto. Por las pruebas sedimentarias encontradas, los geólogos coinciden en que realmente allí hubo un gran lago durante miles de años.
Es conocido también como Templo de los Monos porque cientos de monos macacos sagrados viven en el complejo. Según la leyenda, los piojos de la cabeza de Manjushri (un bodhisattva) se transformaron en estos monos. Consejo: No lleves comida ni botellas de plástico a la vista, los monos son verdaderos expertos y actúan con mucha rapidez.
Entrada: 200 NPR – 1€ aprox p/p
Para acceder al complejo tienes dos opciones, una subir los 365 escalones, uno por cada día del año y otra menos agotadora es acceder por la entrada suroeste (donde llegan los taxis y los coches)
Si accedes por la entrada suroeste, la que evita las escaleras, este será el orden en el que encontrarás los diferentes santuarios, monasterios, templos y la gran estupa
1. El estanque de la paz (World Peace Pond)
Es una zona más moderna donde hay una estatua dorada de Buda rodeada de agua. Lord Buddha está en posición Abhaya Mudra, con la mano derecha levantada (con la palma hacia afuera y los dedos extendidos). Representa la protección, la paz, la benevolencia y, sobre todo, la disipación del miedo. Es el gesto con el que Buda bendice a sus seguidores y les asegura protección espiritual. Verás a decenas de personas intentando lanzar monedas para que caigan en un pequeño cuenco de bronce que flota delante de la estatua; dicen que si lo logras, tus deseos se cumplen. Recuerda rodear siempre las estupas y el estanque en el sentido de las agujas del reloj.


2. Pequeñas dagobas o chaityas
Cerca del Estanque de la Paz Mundial se encuentra el Bajradhatu Chaitya (también llamado Vasubandhu Memorial Chaitya), que es una estupa blanca rodeada por otras más pequeñas, también blancas. En el budismo nepalí, especialmente en la tradición Newar, es muy común que los devotos construyan estas pequeñas estupas de piedra o mampostería como una ofrenda votiva, es decir como agradecimiento a las bendiciones recibidas.


3. Templo Shanti Pur
Es uno de los lugares más misteriosos y fascinantes de todo el complejo de Swayambhunath. Es un lugar de gran poder tántrico. En el budismo de Nepal, Shanti Pur es el eje que conecta el mundo físico con las energías espirituales que protegen el valle. Aunque por fuera parece pequeño, se cree que tiene varios niveles subterráneos que forman un laberinto de cuevas donde los monjes más avanzados realizan retiros de meditación. Su nombre significa «Lugar de Paz» (Shanti = Paz, Pur = Ciudad/Lugar). A diferencia de la gran estupa dorada, este es un edificio de estilo más sobrio, pero con una importancia espiritual enorme. Lo que hace famoso a Shanti Pur es la creencia de que en su cámara subterránea más profunda vive (o vivió) un gran maestro budista del siglo VIII, Shantipandita. Se dice que este sabio alcanzó tal estado de meditación que logró la inmortalidad y se encerró en una cueva debajo del templo para proteger el valle de Katmandú.


4. El «Barrio» de los artesanos
En la parte trasera del complejo hay calles llenas de tiendas de cuencos tibetanos, banderas de oración y Thangkas (pinturas religiosas). Es un lugar mucho más tranquilo que Thamel para comprar recuerdos auténticos mientras escuchas el sonido real de los cuencos.


5. El «Bosque» de pequeñas Estupas en Swayambhunath
Alrededor de la gran estupa dorada principal, hay un laberinto de miles de pequeñas estupas de piedra de todas las formas y tamaños. A pesar de su tamaño, cada una de estas estupas sigue el mismo simbolismo profundo que la gran estupa central. Muchas de estas pequeñas estupas fueron donadas por familias locales o devotos ricos como una forma de acumular méritos (buen karma). Son ofrendas perennes para la búsqueda de la sabiduría y la compasión, o para asegurar un buen renacimiento para un ser querido fallecido.

6. Los dos «Shikhara» (Pratapapur y Anantapur)
Son dos torres blancas y delgadas con forma de bala que flanquean la estupa principal. Fueron construidas por el rey Pratap Malla en el siglo XVII para celebrar victorias militares. Le dan al complejo un aire diferente, más parecido a los templos de la India. Son torres de piedra alta, angular y muy decorada. Ambos fueron erigidos por el mismo monarca para flanquear la estupa principal.


7. La Gran Estupa Central
Es el corazón del lugar. Una enorme cúpula blanca que representa el universo. Lo más impactante es la torre con los ojos de Buda pintados que parecen seguirte mientras caminas. Lo que parece una nariz es en realidad el símbolo de la unidad, recordándonos que el camino hacia la iluminación es único. Fíjate en el «tercer ojo» (el punto sobre la nariz), que simboliza la sabiduría clarividente de Buda. La cúpula dorada de la estupa budista tiene 13 niveles que representan el camino hacia la iluminación. A consecuencia del terremoto de 2015, más de una docena de monumentos dentro de la zona del complejo sufrieron daños severos, pero la gran estupa permaneció intacta sorprendentemente. Recuerda rodear siempre las estupas y en el sentido de las agujas del reloj.


8. El Rayo de Bronce (Vajra)
Justo al lado de los 365 escalones, te toparás con un enorme Vajra dorado (un símbolo que representa el rayo y el diamante: fuerza e indestructibilidad). Es un objeto ritual de gran importancia en el budismo tántrico.


9. Ruedas o Molinos de Plegaría
Bordeando toda la base de la estupa hay cientos de cilindros de cobre. Cada cilindro contiene un rollo de papel muy largo con miles (o millones) de repeticiones del mantra «Om Mani Padme Hum» escrito en sánscrito o tibetano. Verás a la gente caminar en círculos (siempre hacia la derecha) mientras los hacen girar. Cada vez que haces girar un molino, el mantra se «lanza» al universo. Los nepalíes creen que girar el molino equivale a recitar el mantra miles de veces.

10. El Templo de Harati Devi
Es una estructura de estilo pagoda dedicada a la diosa hindú de la fertilidad y protectora de los niños. Es fascinante ver a las madres nepalíes llevando ofrendas. Este templo es el mejor ejemplo del sincretismo nepalí, donde budistas e hindúes rezan en el mismo metro cuadrado.


11. Monasterios y Museos
- Gompas: Alrededor de la plaza hay pequeños monasterios donde puedes ver a los monjes jóvenes estudiando o cantando mantras. A veces permiten entrar (sin zapatos) para observar las enormes estatuas de Buda en su interior.
- Museo de Swayambhu: Un pequeño edificio que guarda reliquias y estatuas antiguas encontradas en la colina.
- Monasterio de Bután: es un monasterio budista que sigue la escuela Drukpa Kagyu, la religión oficial del Reino de Bután. Se encuentra bajando un poco desde la plataforma principal de la estupa (hacia el lado norte/noroeste). Es fácilmente reconocible porque su arquitectura es mucho más colorida y tiene el estilo típico de los «Dzongs» butaneses. En su interior, en el salón principal de oración se encuentra una estatua imponente de Buda Shakyamuni rodeada de pinturas murales. Las paredes están cubiertas de frescos que representan la cosmología butanesa y figuras sagradas con colores mucho más intensos que los de los templos antiguos de Katmandú. Alrededor de este monasterio verás muchísimas banderas de oración. Los monjes de la escuela butanesa ponen especial énfasis en la energía del viento para esparcir las plegarias.


La escultura amarilla que ves en la foto, tan llamativo por su forma y color, no es un elemento decorativo al azar, sino una representación simbólica de una ofrenda budista. Es una ofrenda de luz o de manteca (butter lamp en inglés) En el budismo, las ofrendas de luz representan la sabiduría que disipa la oscuridad de la ignorancia. Esta escultura representa esa ofrenda de forma perenne. La forma bulbosa amarilla evoca la llama o el recipiente de manteca que se quema.
Tardamos 1h30′ en hacer la visita. Una vez finalizada nos fuimos a nuestra siguiente parada a 10′ en coche.
2. Plaza Durbar de Katmandú
Es otro lugar imprescindible que ver en Katmandú. La palabra Durbar significa literalmente «Palacio» o «Corte» (de origen persa, adoptado en el sur de Asia). Por lo tanto, una Plaza Durbar (Durbar Square) es la Plaza del Palacio. Antiguamente, el Valle de Katmandú estaba dividido en tres reinos independientes: Katmandú, Patan y Bhaktapur. Cada reino tenía su propio rey de la dinastía Malla y cada rey competía con los otros dos para ver quién construía el palacio y los templos más espectaculares. El resultado de esa rivalidad artística son las tres plazas que hoy podemos visitar.
Ahora nos vamos a centrar en la de Katmandú, las otras dos las visitaremos más adelante.
La Plaza Durbar de Katmandú es el corazón del Valle de Katmandú, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.
El terremoto del 25 de abril de 2015 (y su réplica en mayo) tuvo su epicentro relativamente cerca de Katmandú y golpeó con una fuerza brutal el patrimonio de la Plaza Durbar.

Varios monumentos icónicos que habían estado en pie durante siglos se convirtieron en escombros en cuestión de segundos. Para que te hagas una idea de la magnitud y de cómo quedó, te pongo esta foto. Afortunadamente, gracias a un esfuerzo internacional masivo (con ayuda de China, EEUU, Japón y la UNESCO) la reconstrucción está casi terminada.
Entrada: 1.000 NPR – 6€ – 7€ aprox p/p
Los principales puntos de la visita son:
1. Plaza Basantapur (Zona Sur)
Empezamos por esta enorme plaza abierta que antiguamente era el mercado de elefantes y hoy está llena de puestos de artesanía. Aquí está ubicado el imponente Palacio Gaddi Baithak, de estilo neoclásico blanco. Fue construido en 1908 por la dinastía Rana. Su diseño se inspiró en la arquitectura neoclásica europea, que estaba muy de moda entre la aristocracia nepalí de esa época tras sus viajes a Inglaterra.



Funcionaba como el salón de audiencias reales, el lugar donde los reyes de Nepal recibían embajadores extranjeros y jefes de estado. El palacio sufrió daños severos durante el terremoto de 2015 (toda la fachada principal se derrumbó). Fue uno de los proyectos de restauración más importantes de la plaza, financiado en gran parte por fondos internacionales (especialmente de Estados Unidos). Se reabrió totalmente restaurado en 2018, recuperando su esplendor blanco original.

Junto al palacio vemos el Nauta Tale o Templo de los Nueve pisos, un templo de ladrillo cuyas ventanas de madera tallada son obras maestras del arte Newar. Resultó muy dañado en el terremoto y varios de sus pisos se cayeron.
2. Kumari Ghar (Palacio de la Diosa Viviente)
Es el palacio donde reside la Kumari Devi, una niña que es adorada como la encarnación de la diosa Taleju. Lo reconocerás por sus fachadas de ladrillo rojo y, sobre todo, por sus ventanas de madera tallada, que son de las más intrincadas y bellas de todo Nepal. Está situado frente al palacio Gaddi Baithak, el blanco.
La Kumari es una niña elegida entre la casta de los orfebres Shakya del pueblo Newar. Debe pasar por un proceso de selección muy riguroso (basado en 32 atributos físicos de perfección y pruebas de valor). Deja de ser diosa cuando tiene su primera menstruación, momento en el que vuelve a ser una ciudadana común y se elige a una nueva sucesora. La Kumari suele asomarse a la ventana de madera del patio interior para que los fieles y turistas puedan verla.

No tiene un horario fijo, pero las probabilidades son mucho mayores entre las 09:00 y las 11:00 de la mañana. Cuando ella sale, se hace un silencio absoluto. Suele mirar a la multitud durante unos segundos o minutos con una expresión seria. En el momento de nuestra visita no pudimos verla, no salió porque estaba recién elegida, tenía menos de 3 años y aún no se había adaptado a su nueva vida. Está prohibido tomar fotos o vídeos de la Kumari. La Kumari recibe una asignación mensual del gobierno, entorno a unos 300€ y también costean los tutores que se encargarán de su educación ya que ella no puede salir para ir a la escuela. Una vez que ha dejado de estar en activo, sigue recibiendo una pensión vitalicia mensual de unos 100€ para compensar los años en los que no pudieron recibir una educación normal y ayudarles a costear sus estudios o emprendimientos tras la «jubilación».
Hay varias niñas Kumari en Nepal, por ejemplo en Patan y en Bhaktapur, pero la más importante es la que vive aquí. Ya os lo contaré más adelante, pero sí logramos ver a la niña Kumari de Patan.
Desde el Palacio Kumari Ghar llegamos a una explanada donde destacan

3. Trailokya Mohan Narayan Temple (Templo de Vishnu)
Trailokya Mohan, significa «Vishnu, el que encanta a los tres mundos». Fue construido a finales del siglo XVII y es un ejemplo magistral del estilo pagoda. Justo frente al templo verás una de las estatuas más impresionantes de la plaza: Garuda, el hombre-pájaro que sirve de montura a Vishnu. Está arrodillado en posición de respeto.


4. Templo de Shiva
Es el que se encuentra entre el Templo de Vishnu y el de Shiva y Parvati. Todavía está apuntalado por los daños que sufrió durante el terremoto de 2015.
5. Shiva Parvati Temple
Es el edificio icónico de la Plaza Durbar situado muy cerca del Palacio Gaddi Baithak. Dos figuras de madera policromada de tamaño casi real que representan a Shiva y su esposa Parvati están asomados a la ventana central del piso superior, mirando hacia la plaza. Es una representación única y muy querida porque muestra a los dioses en una actitud cotidiana, como si estuvieran observando el festival de la vida que ocurre abajo en la plaza. La puerta principal está custodiada por dos enormes leones de piedra blancos, que contrastan muchísimo con el color ladrillo y madera del resto de la plaza. Las campanas que vemos sobre la ventana tienen un profundo significado, actúan como un vínculo entre lo terrenal y lo celestial. El sonido de estas campanas, despiertan en los nepalíes su propia espiritualidad y limpia el camino para que sus oraciones lleguen directamente a Shiva y Parvati, que observan atentos desde su ventana.


6. Hanuman Dhoka (Complejo del Palacio Real)
Es el núcleo del recinto. La entrada incluye el acceso a los patios interiores:
Lohan Chowk: es el patio central rodeado por cuatro torres impresionantes que representan las cuatro ciudades antiguas del Valle de Katmandú. Su nombre proviene de la gran piedra (Lohan) que se encuentra en el centro del patio. Esta era la zona residencial del palacio. Destaca la madera, del árbol de Sal, utilizada en todas las vigas, las celosías … es un tipo de madera muy dura y resistente que soporta siglos y siglos y sigue en buen estado


Museo Tribhuvan: Para conocer la historia de la monarquía nepalí.
Nasal Chowk: El más importante, es el corazón histórico y ceremonial de todo el país porque es donde se coronaba a los reyes de Nepal. Es el patio más grande del complejo de Hanuman Dhoka y el que tiene más «capas» de historia para contar. Su nombre viene del dios de la danza, Nasheshwar (Shiva). Este patio es único porque en un lado tienes la arquitectura neoclásica blanca (europea) y en los otros tres tienes las tallas de madera Newar más puras.


El edificio blanco, que es la parte de atrás del palacio que vimos antes, era igual que el de enfrente, de ladrillo rojo, pero cuando el rey de Nepal fue a Londres de visita, le gustó la arquitectura londinense y lo transformó para que se asemejase. Aunque ahora se ha pretendido dejarlo como era originalmente, como han pasado más de cien años y además toda la zona es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no está permitido hacer ninguna modificación.
Torre Basantapur: Recientemente restaurada, ofrece una de las mejores vistas del complejo.
7. Columna del Rey Pratap Malla
Pratap Malla fue uno de los reyes más influyentes de la dinastía Malla (siglo XVII). Se autodenominaba «Rey de los Poetas» y se dice que hablaba 15 idiomas. La estatua del Rey está situada en lo alto de una columna de piedra, mirando directamente hacia el Templo Taleju (su deidad protectora) y la entrada de su palacio, el Hanuman Dhoka. Si te fijas bien (o haces un zoom con la cámara), verás que el Rey no está solo, está representado junto a sus dos esposas y sus hijos, todos en posición de oración (anjali mudra), demostrando su devoción eterna.

La columna descansa sobre una base donde a menudo verás un león de piedra, símbolo de la fuerza y el linaje real.
8. Kal Bhairav

Una colorida y enorme (3 metros) escultura de piedra de Shiva en su aspecto destructivo La estatua es un enorme relieve de piedra del siglo VI (aunque fue redescubierta en el siglo XVII) que muestra a la deidad con seis brazos, sosteniendo armas y una cabeza cortada, mientras pisotea un cadáver. El rostro de la deidad suele estar cubierto de pasta de arroz roja y polvos de tika, lo que resalta su mirada penetrante. La tradición dice que cualquier persona que mienta frente a esta estatua morirá vomitando su sangre. Por eso, durante siglos, los juicios y juramentos importantes del gobierno nepalí se hacían justo aquí. Es un punto de mucha devoción local. Es frecuente ver a los devotos ofreciendo comida, flores y, en ocasiones, sacrificios, lo que le da al lugar una atmósfera muy intensa y mística.
A pocos pasos del temible Kal Bhairav, nos encontramos con el Templo de Jagannath.
9. Templo de Jagannath
Está dedicado a Jagannath (una forma del dios Vishnu, el «Señor del Universo» y es uno de los templos más antiguos de la zona. Se trata de un templo de estilo pagoda de dos niveles, construido sobre una plataforma elevada (pinnacle). Siempre saca una sonrisa o un comentario de sorpresa a los visitantes por las tallas eróticas, al estilo Kama Sutra, que hay en sus puntales de madera. Sobre por qué están ahí esas tallas, hay varias teorías, una dice que era para protegerse porque la Diosa del Rayo era una virgen célibe que se asustaría al ver esas escenas y le daría vergüenza acercarse al templo. Otra dice que so un símbolo de fertilidad y representan la creación y la energía vital. Y otra dice que es una prueba espiritual porque para entrar al templo con la mente pura, primero debías ser capaz de ver lo mundano y lo carnal sin distraerte.


10. Templo Taleju
El más sagrado y grande. Es la joya de la corona de la Plaza Durbar en Katmandú por su aura de exclusividad y misterio, ya que es un templo que impone tanto por su altura como por sus restricciones. Se eleva sobre una plataforma de 12 niveles y fue construido en el siglo XVI (1564). Las enormes campanas de bronce en la entrada; simbolizan el despertar de la divinidad. Está dedicado a Taleju Bhawani, la deidad protectora de los reyes de la dinastía Malla. En su momento, existía una regla no escrita que decía que ningún edificio en Katmandú podía ser más alto que el Templo Taleju. Normalmente solo está abierto para los hindúes una vez al año durante el festival Dashain. Taleju es considerada la forma divina que habita en la Kumari. Se dice que la Kumari es la manifestación terrestre de esta misma diosa. Delante de la entrada vemos un pequeño templo y a la izquierda un árbol Bodhi (Ficus religiosa) que creció sobre un pequeño templo, Templo de Mahadev (Shiva). El árbol Bodhi es sagrado tanto para hindúes como para budistas (es el tipo de árbol bajo el cual Buda alcanzó la iluminación). Verlo crecer directamente sobre la piedra del templo simboliza la unión de la naturaleza con lo divino. Los devotos suelen rodear el árbol en el sentido de las agujas del reloj (parikrama) y dejar ofrendas de flores o agua en las raíces, ya que consideran al árbol mismo como una entidad sagrada.


Después de la plaza: Puedes salir por el sector norte hacia Indra Chowk y Asan Tole, los mercados tradicionales más vibrantes de la ciudad, que están a solo 10 minutos a pie.
Tardamos en hacer esta visita 1h 40′ y de aquí nos vamos a nuestra siguiente visita que está a 20 en coche.
3. Estupa Boudhanath
La estupa de Boudhanath (o Bouddha) es uno de los sitios más sagrados y visualmente impactantes de Nepal y otro lugar imprescindible que ver en Katmandú. Ubicada en las afueras de Katmandú, es el centro neurálgico del budismo tibetano en el país y una de las estupas esféricas más grandes del mundo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979.
La estructura no es solo un monumento, es un mandala tridimensional. Cada parte tiene un significado espiritual profundo:
- La Base: Representa la tierra.
- La Cúpula Blanca: Representa el agua.
- La Torre Cuadrada (Harmika): Representa el fuego. En sus cuatro lados están pintados los Ojos de Buda, que simbolizan la clarividencia y la compasión, mirando en todas las direcciones.
- La Aguja de 13 Niveles: Representa las etapas hacia la iluminación (aire y éter).
El Ritual del «Kora»
Lo más fascinante de Boudhanath es la atmósfera viva. Los fieles realizan el Kora, que consiste en caminar alrededor de la estupa en el sentido de las agujas del reloj mientras recitan mantras o hacen girar los molinillos de oración. El mejor momento para visitarla es al atardecer, cuando cientos de monjes y locales se reúnen para el Kora bajo el sonido de los cuencos tibetanos y el olor a incienso.
El pequeño Tíbet
Debido a la gran afluencia de refugiados tibetanos desde la década de 1950, tras la invasión del país por China, el barrio que rodea la estupa está lleno de:
- Más de 50 monasterios (gompas).
- Talleres de pintura de Thangkas (arte sacro budista).
- Restaurantes con terrazas superiores que ofrecen vistas increíbles de la estupa (ideales para tomar un té mientras observas el movimiento abajo).
El mejor momento para visitarla es cuando el sol empieza a caer, momento en el que los monjes y devotos comienzan a encender miles de lámparas de mantequilla en los altares que rodean la base. La combinación del blanco inmaculado de la cúpula con el brillo dorado de las velas y la iluminación del sol poniéndose crea una atmósfera de paz increíble.
Entrada: 400 NPR – 3€ aprox p/p
Llegamos a Boudha sobre las 15:30 y lo primero que hicimos fue ir a comer al restaurante del hotel Padma que nos habían aconsejado porque tiene terraza con unas vistas estupendas a la estupa.


Allí probamos los momos que son el plato estrella de la cocina tibetana y nepalí. Básicamente, son dumplings o empanadillas de masa de harina de trigo rellenas de pollo o verduras y cocinadas tradicionalmente al vapor aunque hay sitios donde también las tienen fritas. Se acompañan de una salsa llamada Achar, hecha a base de tomate, sésamo y chiles. ¡Ojo! En Nepal el picante suele ser serio. Estuvieron ricos y el precio muy bien, nos costó 3.500 NPR (20€) la comida de los dos con cervezas y postre.
En cuanto terminamos de comer bajamos a la plaza. Era increíble el ambiente. Hicimos el recorrido tradicional, Kora, empezando a bordear la plaza en el sentido de las agujas del reloj. El primer sitio en el que entramos fue en el Monasterio Jamchen Lhakhang (también conocido como Chogar Maitreya Buddha Temple) donde visitamos la gran Rueda de Plegaria. Está ubicada en una habitación decorada a la entrada del monasterio. Esta rueda mide aproximadamente 5 metros de altura.
Pudimos entrar y la hicimos girar manualmente en el sentido de las agujas del reloj mientras repetíamos el mantra «Om Mani Padme Hum», fue toda una experiencia. Cada vez que haces girar la rueda o recitas las sílabas, se cree que invocas la bendición de Chenrezig (el Buda de la Compasión). Lo fascinante es que cada sílaba tiene un propósito para transformar las emociones negativas:
Om: Generosidad (purifica el orgullo) – Ma: Ética (purifica la envidia) – Ni: Paciencia (purifica el deseo) – Pad: Diligencia (purifica la ignorancia) – Me: Renunciación (purifica la avaricia) – Hum: Sabiduría (purifica el odio).



El monasterio alberga una impresionante estatua dorada de 12 metros del Buda del Futuro (Maitreya), que es el punto central del salón principal.

Seguimos con nuestro recorrido Kora y vimos otro pequeño monasterio donde los monjes estaban orando. El espacio está ricamente decorado con pinturas coloridas, estatuas doradas y telas colgantes típicas de la cultura tibetana. El ambiente está diseñado para la meditación, la paz interior y la veneración de las deidades budistas.
Caminamos un poquito más y llegamos al Monasterio Guru Lhakhang, dedicado principalmente a Guru Rinpoche (Padmasambhava), el maestro tántrico del siglo VIII que llevó el budismo al Tíbet. En su interior hay una estatua gigante de Guru Rinpoche como figura central y murales detallados que narran su vida y sus diferentes manifestaciones, todo ello envuelto en una atmósfera cargada por el aroma a enebro e incienso, que es muy característico de este templo. Este monasterio es famoso entre los viajeros porque su terraza superior ofrece una de las mejores vistas panorámicas y frontales de la Estupa de Boudhanath. Es el lugar ideal para ver los «ojos» de Buda a su misma altura y observar el flujo de los peregrinos haciendo el Kora desde arriba.



Al bajar nos acercamos a la estupa para verla con más detenimiento. En la base vimos un montón de campanitas de bronce de varios tamaños atadas y superpuestas unas con otras y pequeñas ruedas de oración que los devotos tibetanos hacían girar una tras otra. Según nos contó nuestro guía, las campanas tienen un significado espiritual muy profundo y similar al de las ruedas de plegaria que comentamos antes. En el budismo (y también en el hinduismo, que en Nepal está muy entrelazado), el sonido de la campana representa la voz del Buda o la sabiduría. Se tocan para «despertar» la mente del practicante del estado de ignorancia y traer su atención al momento presente antes de iniciar una oración o el Kora (la caminata ritual). Hacer sonar una campana se considera una ofrenda auditiva a las deidades. Al igual que se ofrece incienso (olfato) o lámparas de mantequilla (vista), el sonido de estas campanas busca purificar el ambiente y generar energía positiva. Están acumuladas en nichos de color rojo (el color sagrado) Los devotos las tocan una tras otra mientras caminan alrededor de la estupa. El sonido constante de cientos de personas tocándolas crea una vibración que, según la tradición, ayuda a «limpiar» el karma negativo del lugar.



Las guirnaldas de flores de caléndula (orange marigolds) que se ven la foto de las campanas, son ofrendas frescas que los locales ponen cada mañana como señal de respeto y devoción.
Continuamos el recorrido hasta dar la vuelta completa a la estupa viendo infinidad de tiendas y restaurantes. Rama, el guía, nos comentó que hay un restaurante español en la plaza que se llama «La Casita de Boudhanath», no os puedo contar qué tal es porque no nos dio tiempo a probarlo.


Estuvimos en Boudhanath alrededor de 1h45′ y ya desde aquí nos vamos a la última visita del día y seguramente la más intensa porque es al templo y crematorio Pashupatinath que está a 5′ en coche.
4. Templo Pashupatinath
El templo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y está ubicado en las orillas del río Bagmati, dentro del área metropolitana de Katmandú. Es uno de los santuarios más sagrados del hinduismo dedicados al dios Shiva y un lugar donde la vida y la muerte se entrelazan de forma muy cruda y fascinante.
Entrada: 1.000 NPR – 6€ – 7€ aprox p/p
«Pashupati» significa «Señor de todos los seres vivos» y está considerado el patrón de Nepal.


El templo principal tiene un espectacular tejado de dos niveles de oro y cobre, con puertas de plata tallada. Solo los hindúes pueden entrar al templo principal, sin embargo, el resto del complejo (que es enorme, con cientos de templos menores, estatuas y los ghats de cremación) es totalmente accesible para budistas, cristianos, ateos y turistas de cualquier parte del mundo.
Lo más impactante para los visitantes occidentales son los Ghats de cremación que son las plataformas de piedra junto al río donde las familias realizan los ritos funerarios al aire libre. Hay Ghats Reales, situados justo frente al templo principal que están reservados para la familia real de Nepal y figuras de alto estatus y Ghats Comunes, situados al sur del puente que son los que utiliza el resto de la población. El Arya Ghat es el punto más sagrado, donde se cree que las cenizas fluyen directamente hacia el Ganges en la India.
El río Bagmati se considera sagrado (desemboca en el Ganges) y morir o ser incinerado en este lugar garantiza, según la fe hindú, la liberación del ciclo de reencarnaciones. Para el hinduismo, no es un acto lúgubre, sino una transición necesaria y sagrada.
Cuando una persona fallece, el cuerpo se traslada al templo lo antes posible y tiene lugar el ritual que sigue estos pasos: Se envuelve el cuerpo en telas (generalmente naranjas o blancas) se cubre de flores y se coloca con los pies tocando el agua del río Bagmati para una última purificación. Se construye una estructura de troncos de madera sobre la plataforma de piedra. El hijo mayor (o el pariente varón más cercano) se afeita la cabeza y viste de blanco en señal de duelo. Es él quien debe prender fuego a la pira, generalmente comenzando por la boca del difunto. El proceso dura unas 3 o 4 horas durante las cuales la familia permanece detrás del ghat. Una vez consumido, las cenizas se barren hacia el río para que el alma se libere del ciclo de reencarnaciones (Samsara).

Fue curioso ver cómo después de lanzar las cenizas al río había personas agachadas buscando en las plataformas de piedra, el guía nos dijo que estaban buscando oro porque a veces los difuntos tenían alguna pieza de oro en su dentadura.
Hay ciertas normas para los visitantes. Si quieres observar este ritual, hazlo desde la orilla opuesta del río, hay una zona de gradas de piedra donde los visitantes y fieles se sientan en silencio y aunque no está prohibido hacer fotos desde allí, es mejor no hacer primeros planos por respeto.
Es extraño, pero aunque pensábamos que nos iba a impactar mucho, gracias a la información que nos dio nuestro guía, logramos verlo con la naturalidad con la que ellos lo ven y no notamos ningún olor especial.
En este lugar también residen muchos Sadhus (ascetas o «hombres santos»). Se reconocen por sus caras pintadas con ceniza, túnicas naranjas y largas barbas. Renuncian a las posesiones materiales para dedicarse a la meditación. Muchos están abiertos a fotos, pero suelen pedir una pequeña propina a cambio.
Aarati nocturno: Todas las tardes se celebra una ceremonia de luces, música y fuego a orillas del río que es hipnótica y abierta a todo el público.
Y hasta aquí nuestro primer día de visitas en Katmandú. Un día muy intenso con visitas muy interesantes. Como nuestro hotel estaba muy cerca de Thamel, el barrio más famoso de la ciudad, nos fuimos a cenar allí, al restaurante Little Buda, los camareros son muy amables y tiene una buena relación calidad / precio.


Mi consejo: si tienes tiempo suficiente en Katmandú reparte estas visitas en 2 días
1. Monasterio tibetano Azom
Comenzamos nuestro segundo día en Katmandú visitando el Monasterio tibetano Azom que está situado a unos 40′ en coche del centro de la ciudad en la zona de Dollu, cerca de Pharping, en el extremo sur del valle de Katmandú.
Está rodeado de colinas verdes y bosques de banderas de oración, lo que lo hace ideal para quienes buscan silencio y retiro.
Es un lugar de gran importancia espiritual vinculado a la tradición Nyingma del budismo tibetano. Se trata de un centro activo de estudio y meditación. El monasterio gestiona el Azom Drodul Buddhist Institute, que ofrece cursos de filosofía budista, lengua tibetana y técnicas de entrenamiento mental.
Se puede visitar y no se paga entrada. Cuando nosotros llegamos la gran sala de oración estaba cerrada, pero el guía encontró un monje que nos abrió la puerta para que lo viéramos. Por dentro es precioso, predominan los colores rojo y oro y sobre los bancos pudimos ver varios objetos que utilizan los monjes para sus oraciones, la pena es que no está permitido hacer fotos o vídeos en el interior.


Frente a la gran sala de oraciones se encuentran las habitaciones de los monjes y detrás de esta hay un alojamiento para personas que quieran aprender el budismo o meditar. Es un edificio moderno diseñado específicamente para huéspedes occidentales, con habitaciones limpias, baños privados y vistas espectaculares al valle. Puedes participar en los cánticos matutinos de los monjes (puja) y hay amplios jardines. Nuestro guía consiguió que nos permitiesen ver las habitaciones y las áreas comunes. Como veis las habitaciones son austeras, pero está muy bien y tienen un precio de 4.000 NPR , unos 25€.


El restaurante sirve un único menú que tiene un precio de 350 NPR, unos 2€.


Así que ya sabéis, si queréis conocer de cerca el budismo, meditar y estar rodeados de un ambiente de paz, este es vuestro lugar.
A 1 km del monasterio se encuentra esta impresionante estatua …
2. Estatua de Guru Rimpoche
Es una de las estatuas más impresionantes de Nepal, se trata de una figura gigante de Guru Rinpoche (Padmasambhava) que domina el valle de Dollu. Esta estatua es un punto de referencia visual y espiritual antes de llegar al monasterio. Guru Rimpoche es posiblemente la figura más importante del budismo tibetano después de Buda Gautama. En los Himalayas no se le considera solo un maestro, sino un «Segundo Buda». Él nació en la India, aunque hay quien sostiene que nació en lo que hoy sería Pakistán, cruzó el Himalaya y llegó hasta el Tíbet llevando allí el budismo, de ahí su importancia para el budismo tibetano.
Ver la estatua se considera una bendición directa. Su rostro suele tener una mirada intensa y penetrante, con un bigote característico y sosteniendo un vajra (rayo) y un khatvanga (tridente).
«Om Ah Hum Vajra Guru Padma Siddhi Hum» es el mantra dedicado a él. Los devotos creen que recitarlo limpia el karma negativo y trae protección en tiempos difíciles.


Una de las creencias más fascinantes es que Guru Rinpoche ocultó enseñanzas, textos y objetos sagrados (llamados Termas) en cuevas, rocas e incluso en la «mente» de sus discípulos, para que fueran descubiertos siglos después por maestros especiales llamados Terton. Esto asegura que el budismo siempre se renueve.
Cerca del monasterio y de la estatua se pueden visitar otros lugares muy interesantes como son la Cueva de Asura, el lugar más sagrado de la zona, en la entrada de la cueva hay una huella de mano en la roca que se le atribuye a él y se dice que allí es donde Guru Rinpoche alcanzó la iluminación (Mahamudra) y la Cueva de Yanglesho, otra cueva sagrada vinculada a la práctica del Gurú.
Esta visita nos encantó y la recomendamos mucho porque se sale de lo normal que se suele visitar en Katmandú y es muy interesante. Aunque no se pueda considerar como un lugar imperdible que ver en Katmandú, merece muchísimo la pena.
Regresamos al centro de Katmandú y ya solos nos fuimos paseando hasta El Jardín de los Sueños que está a la entrada del bullicioso barrio de Thamel.
3. The Garden of Dreams
Teníamos mucho interés en visitar este jardín porque nos habían hablado muy bien de él. Además en el jardín hay un café – restaurante que se llama Kaiser Café y es un sitio ideal para relajarte un rato.
Entrada: 400 NPR – 3€ aprox p/p
El jardín se construyó en la década de 1920 inspirándose en los jardines ingleses, pero con un toque nepalí. Fue concebido como un jardín privado con seis pabellones, cada uno dedicado a una de las seis estaciones tradicionales de Nepal, fuentes, pérgolas y estanques con flores de loto.



Tras décadas de abandono, fue restaurado a principios de los 2000 gracias a una colaboración con el gobierno austriaco.
El jardín nos ha gustado mucho y hay que reconocer que es un remanso de paz en la bulliciosa ciudad, pero la entrada nos parece un poco cara si consideramos que cuesta lo mismo que la de la estupa de Boudhanath y el doble de lo que cuesta la entrada de Swayambhunath.
Ahora vamos a Thamel a comer y a hacer unas compras.
4. Thamel
Thamel es el corazón palpitante de Katmandú y el principal centro turístico de Nepal. Es un laberinto de calles estrechas que rebosan energía, color y una mezcla única de lo tradicional y lo moderno.
Alberga cientos de restaurantes de todo tipo, desde comida tradicional nepalí (Dal Bhat) hasta cocina italiana, israelí o japonesa y es el lugar ideal para comprar equipo de montaña, artesanía de madera, cuencos tibetanos, ropa de cachemira, pashminas, incienso, té y mapas. En cuanto al ambiente nocturno hay muchos bares con música en directo y discotecas.
Caminar por sus calles suele ser estresante porque en muchas las aceras son muy estrechas o directamente no existen y el tráfico de coches y motos es muy intenso, por lo que los peatones tienen que tener mucho cuidado. Aún así tiene mucho encanto recorrerlas.
Lo primero que hicimos fue ir a comer a un restaurante recomendado, el Third Eye. La terraza que tiene arriba, el rooftop es muy agradable y se está muy a gusto. Se especializa principalmente en cocina india y nepalí, aunque también ofrece una selección de platos internacionales. Tienen una amplia variedad de platos vegetarianos basados en legumbres y verduras, típicos tanto de la dieta india como de la nepalí. Cuidado con el picante!!! pedí un arroz Biriyani, se me olvidó decir «no spicy» y no me lo pude comer de lo picante que estaba. Por lo demás está muy bien y buen precio.


Y ya después de comer nos fuimos de lleno a hacer compras. Hay tantísimas tiendas que realmente no sabes por dónde empezar. Lo primero que hice fue comprarme un plumas «North Face» por 11€, no es de plumas, el relleno es sintético, pero abriga y después de lavarlo en la lavadora ha salido perfecto, así que buena compra! Luego descubrimos una tiendecita, Nepalaya Handicraft que está en un pasadizo, nos encantó porque tenía variedad de cosas, buenos precios y además el señor es súper amable. Allí compramos cuencos tibetanos, pequeñitos para traer de recuerdo a la familia y uno más grande para nosotros, el señor nos enseñó a utilizarlo y un montón de recuerdos más. Os dejo aquí la tarjeta con la dirección.



Luego dimos con un pasaje peatonal donde también había tiendas y restaurantes y se estaba mucho más tranquilo que por la calle.



Eso sí hay que regatear, casi en ninguna tienda tienen precio fijo, una buena regla es ofrecer la mitad o dos tercios de lo que te pidan inicialmente y empezar a negociar desde ahí.
Consejo: Es muy fácil perderse en sus callejuelas. Te recomiendo usar una aplicación de mapas, puedes descargar mapas sin conexión en Google Maps o mejor aún puedes comprar una sim local para poder estar siempre conectado. Nosotros compramos la sim en una tienda de Thamel y nos fue fenomenal. Compramos dos, una de 20Gb por 1.100 NPR, unos 7€ y otra de 30Gb por 1.300 NPR, unos 8€ y tuvimos de sobra para todo el viaje.
Esa noche y para despedirnos de Katmandú (por el momento) la agencia con la que habíamos contratado el coche y el guía nos invitó a cenar en un restaurante nepalí con danzas tradicionales, el Bhojan Bhumi. A la entrada nos pusieron la Tika, ya sabéis, esa marca que es como un punto, generalmente de color rojo, que se coloca en la frente, justo entre las cejas. Es uno de los símbolos más icónicos de la cultura hindú y budista y que vimos constantemente en nuestro viaje por Nepal. Espiritualmente se llama el «Tercer Ojo» y se coloca en el lugar del sexto chakra (Ajna), que se cree que es la sede de la sabiduría y la intuición. Simboliza la apertura del «ojo espiritual» para ver más allá del mundo material y retener la energía positiva. Normalmente la pasta está hecha de cúrcuma secada con cal (que la vuelve roja).
El menú consistió en el tradicional Dal Bhat que es una especie de plato combinado que lleva arroz, sopa de lentejas, curry de verduras, chutney, espinacas y una oblea de harina de lentejas.



Un grupo de mujeres tibetanas que estaban de espectadoras se lanzaron al escenario a bailar y no lo hacían mal …
Y así nos despedimos, de momento, de la ciudad porque mañana saldremos a conocer los pueblecitos del Valle de Katmandú y llegaremos a dormir a Nagarkot que es un balcón natural desde donde ver un mágico amanecer sobre el Himalaya.
PATAN
Conocida oficialmente como Lalitpur («Ciudad de la Belleza»), es una de las tres ciudades reales del Valle de Katmandú en Nepal. Es famosa por ser el centro del arte y la arquitectura Newar, especialmente por su maestría en el trabajo del metal y la talla de madera.
1. Casa Kumari
La La Casa de la Kumari de Patan (conocida como Kumari Chhen) se encuentra muy cerca de la Plaza Durbar de Patan. Es uno de los lugares más espirituales y significativos de la ciudad por ser la residencia de la «Diosa Viviente» de Patan, una niña elegida de la comunidad budista Newar (del clan Shakya) que es venerada por hindúes y budistas. Vive en esta casa tradicional hasta que alcanza la pubertad. A diferencia de la Kumari de Katmandú, que es la más famosa, la de Patan permite una cercanía mucho mayor. La casa es un ejemplo clásico de arquitectura Newar con tallas de madera espectaculares. Se puede entrar al patio interior, donde a veces se puede ver a la Kumari, pero si llegas entre las 9h y las 12h es posible que puedas subir a una sala de la casa para recibir su bendición, tika que es el puntito rojo, la marca simbólica que se coloca en la frente, generalmente en el espacio entre las cejas (el área del «tercer ojo» o centro de la sabiduría) y es uno de los elementos más distintivos de la cultura en Nepal e India. Suele ser una pasta roja brillante hecha de bermellón (un polvo mineral) mezclado con agua o yogur. Cuando la Kumari te pone el tika, te está transmitiendo su protección y energía divina.


Nuestro guía pidió permiso y, por suerte, pudimos subir a verla a su casa. Se da como donativo 200 NPR que es para su educación. Kumari estaba sentada en una especie de trono ataviada con sus ropajes rojos ceremoniales y un intenso maquillaje que destaca su tercer ojo. Ella impone un respeto natural. Es un momento de quietud absoluta donde la mirada de la Kumari, serena y profunda, parece observar más allá de lo evidente. A sus pies, las ofrendas que los devotos habían ofrecido ese día.


Curiosamente, a mí no me puso el tika entre las cejas sino en la palta alta de la frente, cerca del nacimiento del pelo, por lo visto, cuanto más alta pone el tika, más se enfatiza la pureza de la bendición que desciende desde lo divino hacia la persona. Al colocarlo ahí, se interpreta como una bendición de protección total que cubre toda la mente y el espíritu. La verdad es que fue una experiencia emocionante!
2. Plaza Durbar de Patan
Conocida históricamente como Lalitpur o «Ciudad de las Artes», la Plaza Durbar de Patan es probablemente el conjunto arquitectónico más equilibrado y espectacular de todo el Valle de Katmandú y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Al caminar por sus baldosas de ladrillo rojo, la sensación es la de entrar en un museo vivo donde cada centímetro de madera y piedra ha sido tallado con una precisión casi divina por los maestros Newar.

Vista panorámica de la Plaza Durbar de Patan en con sus templos tipo pagoda y el pico nevado Langtang del Himalaya al fondo.
A diferencia del caos vibrante de la capital, Patan respira una elegancia más serena. Sus templos tipo pagoda, con techos superpuestos que parecen tocar el cielo, se alinean frente al antiguo Palacio Real, cuyas fachadas de ladrillo y ventanas de madera oscura (conocidas como deshay madu) son piezas únicas de la artesanía mundial.
Muchos de estos edificios, que están dedicados a diferentes dioses, se cayeron durante el terremoto de 2015, pero han sido restaurados completamente y en la actualidad los podemos ver así de bonitos. La intervención combinó técnicas tradicionales con refuerzos modernos de acero para protegerlos contra futuros sismos.
En la plaza destacan:
La Gran Campana
Columna del Rey Malla

Al entrar a la plaza vemos a la izquierda de Gran Campana (o Taleju Bell) que está suspendida entre dos gruesos pilares de piedra. La campana está dedicada a la Diosa Taleju Bhawani, la deidad protectora de la dinastía Malla, por eso se utilizaba, y aún se sigue usando en la actualidad, en todas las ceremonias y festivales para honrar a la diosa. Pero además tuvo otro uso, cualquier ciudadano que se sintiera víctima de una injusticia podía tocarla. El sonido alertaba al rey quien acudía personalmente o enviaba a alguien en su auxilio convirtiendo así la campana en un símbolo de transparencia y justicia real.

La plaza está presidida por una gran columna con una estatua del Rey Malla, Yoga Narendra Malla, un importante monarca que reinó a finales del siglo XVII. El rey aparece representado en una postura de devoción (Namaste), mirando hacia el palacio y el templo de Taleju. Está acompañado por sus dos esposas a los lados. Sobre la cabeza del rey verás una gran cobra de metal que parece protegerlo. Según la creencia local, la cobra simboliza la protección divina y el poder espiritual del rey. Los habitantes de Patan guardan un respeto especial por esta estatua, viéndola no solo como un monumento, sino como una presencia protectora constante.
Palacio Real (Museo de Patan)
El Palacio Real de Patan, que hoy alberga el Museo de Patan, es considerado uno de los museos de arte sagrado más bellos del sur de Asia. Se encuentra en la entrada de la Plaza Durbar a la derecha. Fue la residencia de los reyes Malla. La estructura actual del patio principal, el Keshav Narayan Chowk, data de 1734, aunque se asienta sobre cimientos mucho más antiguos que podrían remontarse al periodo Licchavi (siglos III al IX) Es un ejemplo maestro del estilo Newar, famoso por sus fachadas de ladrillo rojo y, sobre todo, por sus ventanas y puertas de madera tallada con un nivel de detalle impresionante. Destaca su famosa «ventana dorada» que da a la plaza.

El complejo palaciego incluye tres patios (Chowks) fundamentales:


Mul Chowk
El más antiguo y grande, donde se encuentran importantes templos y decoraciones arquitectónicas. En este patio se encuentran unas columnas de madera tallada que el guía nos contó que cuando ocurrió el terremoto aparecieron en el suelo hechas cachitos y las han reconstruido como si fuera un puzle.
Templo Taleju

Está dentro de Mul Chowk y es el más alto y sagrado de la Plaza Durbar. Está dedicado a la diosa Taleju Bhawani, la deidad protectora de los reyes Malla. Es una estructura de tres techos, ejemplo majestuoso del estilo pagoda nepalí, con techos cubiertos de cobre dorado que brillan intensamente, simbolizando la pureza divina. Se alza sobre una plataforma para que la diosa pueda «vigilar» el palacio y la ciudad, manteniendo esa claridad y protección sobre el reino.
Sundari Chowk
Su nombre significa literalmente «Patio Hermoso», y cuando entras, entiendes el por qué. Es el más pequeño, pero el más exquisitamente decorado. Es conocido, principalmente, por el Tusha Hiti, un baño real hundido exquisitamente tallado en piedra. En el centro se ve una figura preciosa del dios Vishnu con su esposa Lakshmi sobre su vehículo, Garuda. Se dice que en esta fuente se bañaba la familia real al empezar el día.

También se ve una gran serpiente porque las consideraban dueñas o protectoras del agua, por eso siempre están junto a cualquier fuente. En el patio reina la simetría, está diseñado para crear una sensación de orden y equilibrio perfecto. Las maderas de los marcos de las ventanas y las puertas que rodean el patio están tan trabajadas que parecen encaje.
En el vídeo puedes verlo con más detalle.
Jardín Real
El Bhandarkhal Garden está justo detrás del palacio. A diferencia del Tusha Hiti (que es pequeño y privado), el Bhandarkhal era el principal reservorio de agua del palacio. Fue construido en 1647 por el rey Siddhinarasimha Malla. Su diseño es una proeza de la ingeniería medieval nepalí, alimentado por canales subterráneos que traen agua desde fuentes lejanas. El agua entra al estanque a través de un impresionante caño de piedra tallada. En el centro del jardín, al borde del estanque, hay un pabellón de piedra donde los reyes se sentaban a meditar. La combinación del sonido del agua corriendo y el aislamiento del jardín crea un efecto acústico muy similar al de los cuencos tibetanos, induciendo una calma natural. Alrededor del estanque hay figuras de piedra de diversas deidades protectoras, manteniendo la idea de que el agua no es solo un recurso físico, sino un elemento sagrado de limpieza espiritual.


En el mismo jardín, un poquito más adelante, se encuentra el Café del Museo, un espacio muy agradable donde hacer una parada y reponer fuerzas en un ambiente relajante que nada tiene que ver con el bullicio de la plaza.
El museo se especializa en la interpretación del arte hindú y budista. Exhibe más de 1.100 objetos, de los cuales unos 200 están en exposición permanente. La colección es famosa por sus estatuas de bronce y trabajos en cobre repujado (dorado), artes tradicionales por las que la ciudad de Patan es célebre a nivel mundial.


Mirad qué vista más impresionante desde la ventana dorada del palacio, desde allí el rey dominaba toda la plaza.

Krishna Mandir (El Templo de Krishna)

Este templo está dedicado al dios Vishnu en su encarnación como Krishna. Es único en la plaza y el más famoso porque está construido totalmente en piedra (estilo Shikhara), en lugar de madera y ladrillo. Tiene 21 pináculos dorados. Los frisos de las vigas narran escenas de las epopeyas del Mahabharata (primer piso) y el Ramayana (segundo piso). Es una obra maestra de la talla en piedra.

Delante del templo hay una columna con una figura de Garuda, su vehículo, en actitud de devoción. Es mitad hombre, mitad águila y constituye una de las piezas de bronce más exquisitas de todo el valle.
Templo de Vishwanath



Está dedicado al dios Shiva. Se trata de una pagoda de 2 pisos con tallas de madera muy intrincadas y un enorme lingam (símbolo de Shiva) en su interior.
Lo custodian dos grandes elefantes de piedra en la entrada que actúan como protectores del templo.
Si lo bordeamos, en la parte opuesta está Nandi, el toro, que es el vehículo de Shiva.
Manga Hiti
Es la fuente de agua pública más importante y espectacular de la Plaza Durbar y también la más antigua, porque se cree que data del siglo VI. Se encuentra ubicada justo al lado del templo de Mani Mandap, en una sección hundida de la plaza, cerca del acceso al Museo de Patan. Esta fuente no es solo un monumento, sino un ejemplo vivo de la sofisticada ingeniería hidráulica de los artesanos Newari que ha funcionado durante siglos. Se trata de una estructura escalonada hacia abajo. Este diseño permite que el agua fluya por gravedad desde canales subterráneos (llamados Raj Kulos) que traen el agua desde las colinas de los alrededores de Patan.



El agua brota de tres grifos de piedra exquisitamente tallados con la forma de Makaras, criaturas míticas de la mitología hindú y budista que tienen cuerpo de pez, trompa de elefante y pies de león. El Makara es el vehículo de la diosa del río Ganga, lo que simboliza que el agua que sale de ahí es sagrada y pura. Esta fuente ha sido utilizada por los ciudadanos de Patan durante más de mil años para lavar, beber y realizar rituales.
| HORARIO | PRECIO ACCESO A LA PLAZA (2026) |
| 10:30 – 16:30 o 17:30 (dependiendo del día) | 1.000 NPR |
3. Golden Temple
El Templo Dorado de Patan, conocido oficialmente como Hiranya Varna Mahavihar, es uno de los monasterios budistas más espectaculares y activos de Nepal. Se encuentra a pocos pasos de la Plaza Durbar y es famoso por su increíble trabajo en metal dorado. Aunque se le llama «Templo Dorado», en realidad es un monasterio (Vihara) de tres pisos cuyas fachadas están cubiertas de placas de cobre bañadas en oro. Data del siglo XII (aunque la estructura actual es posterior) y es un ejemplo perfecto del estilo arquitectónico Newari. El patio interior es estrecho, lo que acentúa la sensación de estar rodeado de oro y bronce. Una de las tradiciones más singulares de este templo es que el sacerdote principal es un niño menor de 12 años. Se elige a un niño de la comunidad que sirve como sacerdote durante un periodo de 30 días antes de ser relevado por otro. El patio está rodeado por ruedas de oración que los fieles hacen girar mientras caminan en el sentido de las agujas del reloj.



Fíjate en los detalles de las esquinas del tejado y las lámparas; Patan es el centro de la fundición de bronce en Nepal y este templo es su mejor escaparate. En el interior se pueden ver Imágenes de Lokeshwor, representaciones detalladas de Avalokiteshwor (el Buda de la Compasión) y en el santuario principal se encuentra una hermosa estatua de Buda Shakyamuni.



| HORARIO | PRECIO (2026) |
| 05:00 – 17:00h | 100 NPR |
4. Centro Sanación con Cuencos Tibetanos
Teníamos muchísimas ganas de tener la experiencia de los cuencos tibetanos (singing bowls) y sabíamos que Patan es uno de los mejores sitios para hacerlo, así que nos dejamos aconsejar por el guía sobre qué sitio escoger y fue todo un acierto, el Golden Temple Singing Bowls & Healing Center. Nos costó 3.000 NPR por persona y duró alrededor de 1h.
Se trata de una experiencia sensorial que va mucho más allá del simple sonido; es una terapia de vibración profunda. Pudimos ver cómo el terapeuta, al golpear un cuenco con agua con el mazo que utilizan, el agua burbujeaba como si llegase a ebullición y nos explicó que como nuestro cuerpo es un 70% agua, eso mismo ocurre en nuestro interior cuando el sonido de la vibración de los cuencos recorría nuestro cuerpo y así lo fue haciendo. Primero de pie y con los pies metidos en un cuenco inmenso, fue haciendo sonar otro cuenco recorriendo desde los pies hacia arriba zonas de nuestro cuerpo para limpiar el Aura y alinear los chakras. Se siente como un «hormigueo» eléctrico pero placentero cuyo objetivo es eliminar bloqueos físicos y darte una sensación de estabilidad antes de pasar a la relajación profunda.


Después pasamos al «Baño de Sonido» para ello te tumbas en una colchoneta en el suelo, cierras los ojos y te cubren con una manta ligera. El terapeuta coloca diferentes cuencos (cada uno afinado a una nota específica para cada chakra) directamente sobre tu abdomen, pecho y frente. Al tocar los cuencos sobre tu cuerpo, las ondas vibratorias viajan a través del agua de tus células. No solo «oyes» el sonido, sino que sientes cómo el pecho y el estómago resuenan físicamente con cada nota. El terapeuta mueve otros cuencos alrededor de tu cabeza, creando un efecto estéreo natural. El sonido parece girar a tu alrededor, haciendo que pierdas la noción del tiempo y del espacio. Aquí es donde entras en un estado de meditación profunda o «yoga nidra». Al terminar, es común sentir una ligereza mental absoluta, como si hubieras dormido ocho horas en solo cuarenta minutos. Los maestros en Patan explican que estas frecuencias ayudan a sincronizar las ondas cerebrales hacia estados de relajación alfa y theta (que es el estado de hipnagogia, ese limbo entre el sueño y la vigilia).
En Patan, muchos de estos centros son también talleres. Si quieres adquirir algún cuenco asegúrate de que esté hecho a mano (con marcas de martilleo visibles) y no de molde, ya que la riqueza de los armónicos es lo que realmente produce ese efecto de sanación. Como hay de varios tipos, si solo vas a comprar uno, decídete por el cuenco de Luna Llena (o Full Moon Bowl) No es solo un instrumento de mayor calidad, sino que su fabricación sigue un ritual astrológico y energético muy estricto. Los maestros artesanos comienzan la fundición y el martillado manual justo cuando la luna está en su punto máximo. Se cree que la energía sutil de la luna llena (asociada a la plenitud, la sanación y la energía femenina o Shakti) queda «atrapada» en el metal mientras este se enfría, además durante todo el proceso de forjado, los artesanos cantan mantras específicos para cargar el cuenco con intenciones de paz y sanación. El sonido de un Full Moon dura mucho más tiempo, la nota persiste en el aire de forma casi hipnótica y producen una serie de armónicos muy claros y estables, lo que facilita enormemente que el cerebro entre en ese estado Theta. Los cuencos auténticos no son baratos, a nosotros nos pidieron $150.
Además en el centro se pueden hacer también cursos tanto de introducción a los cuencos, que dura de 1 a 2 días como de terapeuta que dura entre 4 y 7 días. (Nivel I y II)
Ya mucho más relajados, ponemos rumbo a nuestra siguiente parada de hoy, Bhaktapur. Tardamos unos 20 minutos en coche.
BHAKTAPUR
Fue la capital de Nepal desde el siglo XII hasta el siglo XV y desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Bhaktapur, conocida como la «Ciudad de los Devotos», es quizás la más auténtica y mejor conservada de las tres antiguas ciudades del Valle de Katmandú. Si Patan destaca por su metalurgia, Bhaktapur lo hace por sus ladrillos rojos, su madera tallada, su cerámica y su atmósfera que parece detenida en el tiempo.
Para acceder a la ciudad hay que sacar una entrada que cuesta 2.000 NPR
Qué ver en Bhaktapur?
1. Plaza Taumadhi
Es la primera plaza que encontramos al entrar en la ciudad y es donde se encuentra el monumento más icónico de esta. En la plaza destacan:
Templo Nyatapola

Con sus cinco pisos y más de 30 metros de altura, es el templo pagoda más alto de Nepal. Lo flanquean parejas de guardianes (luchadores, elefantes, leones y grifos), cada uno diez veces más fuerte que el anterior. El templo fue construido por el rey Bhupatindra Malla en 1702 para albergar a la diosa Siddhi Lakshmi. Se cree que su presencia es necesaria para aplacar la naturaleza colérica del dios Bhairav.
Templo Bhairavnath

Es el templo que se ve a la derecha en la foto. Está dedicado a Bhairav, la forma más temible y poderosa del dios Shiva. Su estructura rectangular contrasta con la esbeltez del Nyatapola. Su forma alargada de tres pisos es poco común y se dice que fue diseñada así para albergar la energía expansiva de Bhairav. A los pies del templo suele haber mucha vida local: ancianos músicos y vendedores de artesanía.
En esta plaza hay varios cafés y restaurantes con encanto, te puedes sentar en las mesas de sus balcones y disfrutar viendo la plaza y su ambiente.
2. Plaza de la Alfarería
Conocida localmente como Talako Pottery Square, es uno de los lugares más fotogénicos y vivos de Bhaktapur donde se ve a los artesanos trabajando en sus tornos manuales y cientos de vasijas de barro secándose al sol. Es el centro de la industria cerámica de la ciudad.


En un rincón de la plaza se encuentra el Templo de Jeth Ganesha, dedicado al dios elefante, patrón de los artesanos. Los alfareros ofrecen sus primeras piezas del día al dios Ganesh para asegurar que el barro no se agriete y que el fuego del horneado sea propicio. Es un templo pequeño pero muy querido por la comunidad local, y marca el límite sagrado de la zona de trabajo. Por cierto, si te apetece aprender, también dan clases de cerámica.


3. Plaza Durbar de Bhaktapur
La Plaza Durbar de Bhaktapur es considerada por muchos como la más elegante y espaciosa de las tres grandes plazas reales del Valle de Katmandú. A diferencia de las de Katmandú o Patan, esta plaza se siente más como un museo al aire libre, con una amplitud que permite apreciar cada detalle de la arquitectura Newar sin el agobio del tráfico. Cuando entramos en la plaza exclamé ¡Guau, qué bonita! y es que realmente me impresionó. En ella encontramos:
Palacio de las 55 ventanas

Su característica es la fila continua de 55 ventanas de madera de sándalo exquisitamente talladas en el piso superior. Frente al palacio se encuentra la estatua del rey Malla. Fue la residencia real hasta finales del siglo XVIII. Aunque no se puede visitar todo su interior por ser sagrado.
La Puerta Dorada

Es, sin duda, la obra maestra de la plaza y uno de los tesoros artísticos más importantes de Nepal. Construida en 1754, esta puerta de cobre dorado brilla con una intensidad asombrosa. Está coronada por una figura de la diosa Taleju con múltiples brazos y rodeada de monstruos míticos y deidades.
El Templo de Vatsala Devi

Frente al palacio se encuentra este templo de piedra de estilo Shikhara. Está dedicado a la diosa Vatsala que se dice que tiene el poder de curar las enfermedades.
Baño Real

Es la única parte que se puede visitar del palacio y a él se accede por la puerta dorada. Es una oda al flujo del agua sagrada y a las serpientes protectoras porque rodea todo el perímetro una enorme serpiente tallada en piedra y bronce. La cabeza de la cobra se yergue majestuosa justo encima del grifo por donde sale el agua, como si estuviera custodiando la fuente de la vida
Campana de los Perros

Entre el palacio y el templo de Vatsala hay una enorme campana de bronce que se conoce como la «Campana de los Perros que Ladran», porque se dice que cuando sonaba, todos los perros de la ciudad empezaban a ladrar. Se usaba para marcar el toque de queda y para convocar a los ciudadanos a las asambleas reales.
Templo Pashupati

Es una réplica del famoso templo de Katmandú. Es el templo más antiguo de la plaza y milagrosamente sobrevivió al terremoto de 2015. Destaca por las tallas eróticas en los puntales de madera que sostienen su tejado.

Templo de Siddhi Lakshmi

Es de estilo Shikhara, a diferencia de las pagodas de madera típicas de Nepal, este templo está construido íntegramente en piedra blanca, siguiendo un estilo que recuerda a los templos del norte de la India pero con el toque artístico local de los Newar. Se le conoce también como el templo de piedra y fue construido en el siglo XVII durante el reinado del rey Jagat Prakash Malla. Destaca su impresionante escalinata flanqueada por parejas de guardianes tallados en piedra que ascienden en niveles humanos, caballos, rinocerontes, grifos (hombres leones) y camellos. Está dedicado a la diosa Siddhi Lakshmi, una de las manifestaciones de la diosa Durga y deidad tutelar de los reyes Malla. Se la considera una protectora poderosa que ahuyenta a los malos espíritus y las energías negativas.
Templo Shilu Mahadev

Es el templo más alto de la Plaza Durbar de Bhaktapur y, al igual que el de Siddhi Lakshmi, es también de estilo Shikhara (forma de montaña o aguja) que recuerda a los templos del norte de la India. Fue mandado construir por la reina Riddhi Lakshmi en el siglo XVII (alrededor de 1674). Está dedicado a Mahadev (el gran dios Shiva). Se dice que fue construido para que las personas que no podían viajar hasta la lejana cordillera del Himalaya o a lugares sagrados de la India pudieran rendir culto a Shiva en un entorno que imitara la pureza de las montañas. Al igual que el templo de Siddhi Lakshmi, la escalinata de Shilu Mahadev está flanqueada por figuras de piedra, aunque en este caso son leones, que actúan como protectores de la deidad que reside en el interior.

Leones de Nimha Singha o Leones Gemelos
Parecen estar «solos» en mitad de la plaza y no flanquean ninguna puerta o templo actual, pero originalmente custodiaban la entrada del Templo de Hari Shankar, una majestuosa pagoda de tres pisos que fue completamente destruida por el gran terremoto de 1934. Mientras que el templo nunca fue reconstruido (hoy solo quedan algunos restos de los cimientos detrás de ellos), los leones sobrevivieron y permanecen en su sitio original como testigos silenciosos de lo que fue.
Al igual que Patan, Bhaktapur nos ha encantado, son dos ciudades que merecen muchísimo la pena.
De aquí nos vamos ya a Nagarkot, donde pasaremos la noche. Tardamos unos 30 minutos en llegar.
NAGARKOT
Nagarkot es uno de los destinos más populares de Nepal, principalmente conocido por ofrecer una de las vistas panorámicas más amplias y espectaculares de la cordillera del Himalaya sin necesidad de realizar trekkings de alta dificultad. Se encuentra a unos 32 kilómetros al este de Katmandú, a una altitud de aproximadamente 2,175 metros. Está situado en una cresta que bordea el valle de Katmandú, lo que le otorga una posición estratégica para observar las montañas hacia el norte y el valle hacia el sur. El mayor atractivo es ver el amanecer y el atardecer. En un día despejado, se pueden ver 8 de las 13 cordilleras del Himalaya de Nepal. Debido a su tranquilidad y aire puro, muchos hoteles ofrecen espacios dedicados al bienestar y la relajación.
La mejor época para ir es de octubre a diciembre y de marzo a mayo. En estos meses el cielo suele estar muy despejado y la visibilidad de las montañas es máxima. En enero y febrero hace mucho más frío, pero las vistas siguen siendo buenas. De junio a septiembre es la época de lluvias, las nubes suelen cubrir las montañas y los caminos pueden estar resbaladizos.
Fuimos directamente al hotel estratégicamente elegido para poder ver el amanecer desde la terraza de la habitación, el Hotel Mystic Mountain. Además de bien ubicado, el hotel es precioso y tiene unas vistas increíbles a los Himalayas (en el vídeo podéis verlo en detalle).



Después nuestro conductor nos llevó a Nagarkot Sunrise View Park para ver la puesta de sol frente a los Himalayas. Fue espectacular. Destaca sobre todos el Pico Langtang tiene una altitud de 7.227 m sobre el nivel del mar. No se llegaba a ver el Everest porque está más lejos y con la neblina que había apenas se distinguía, pero a la mañana siguiente pudimos verlo mejor.




Cenamos en el propio hotel porque por su situación estratégica no hay nada alrededor. La cena estuvo bien, pero algo cara para el país. Nos fuimos a dormir prontito porque había que levantarse muy temprano para no perdernos el amanecer.
Amanecer Himalayas
Contemplar el amanecer desde Nagarkot es una de las experiencias más sobrecogedoras que ofrece Nepal. A unos 2,175 metros de altura, la atmósfera es gélida y silenciosa antes de que el sol haga su aparición, dejando que el protagonismo se lo lleve la silueta oscura y dentada de la cordillera más alta del mundo.



El espectáculo comienza con el «Alpen Glow»: antes de que el sol sea visible, las cimas más altas comienzan a teñirse de un rosa pálido que evoluciona rápidamente a un naranja encendido y, finalmente, a un dorado brillante. Mientras el valle de Katmandú permanece sumergido bajo una densa bruma blanca, los picos parecen flotar en un mar de nubes. Es muy importante estar en el punto de observación 30′ antes de la hora prevista de la salida del sol para ver este efecto. Lo más impactante no es solo la montaña, sino el contraste entre el aire azul gélido de la mañana y el primer rayo de sol que golpea el granito y el hielo de las cumbres.

Según nos dijo el guía, el Everest es el pico que asoma detrás de esos picos redondeados que parecen unas «nalgas».
Lo que ves debajo no es neblina común, es la inversión térmica del Valle de Katmandú. En Nagarkot estás por encima de las nubes, lo que hace que los Himalayas parezcan islas en un océano blanco.
Desde Nagarkot se tiene una vista panorámica (casi 360 grados) que abarca varias de las cordilleras más importantes de los Himalayas. De oeste a este, estos son los gigantes que se pueden identificar:
- Annapurna: Visible a lo lejos hacia el oeste en días extremadamente despejados.
- Manaslu: Con 8,163 metros, es la octava montaña más alta del mundo y destaca por su forma de aguja.
- Ganesh Himal: Una silueta que recuerda a la cabeza de un elefante, de ahí su nombre en honor al dios hindú.
- Langtang Lirung: Domina la vista frontal hacia el norte, siendo el pico más cercano y prominente del valle de Langtang.
- Dorje Lakpa: Fácil de reconocer por su forma piramidal casi perfecta, frecuentemente cubierta de nieve inmaculada.
- Gauri Sankar: Una montaña sagrada con dos picos que representan a los dioses Shiva y Gauri.
- Monte Everest (Sagarmatha): Aunque está a gran distancia y aparece como un pequeño punto negro en el horizonte hacia el este, entre la cadena del Mahalangur Himal, se puede distinguir bien, pero si tienes prismáticos lo verás mucho mejor. Si pudiéramos ir en línea recta, desde aquí estaríamos a unos 140 kms del Everest, esta es la razón por la cual se ve tan pequeño en el horizonte comparado con picos como el Langtang o el Dorje Lakpa, que están a unos 50-60 km de distancia.
Es un momento de paz absoluta donde la escala humana se siente mínima frente a la magnitud de los gigantes de roca que definen el techo del mundo. Es uno de los espectáculos más silenciosos y grandiosos de la naturaleza.
Senderismo de Nagarkot a Telkot Bhanjyang
Nagarkot es un lugar ideal para hacer senderismo con las vistas del Himalaya sin la intensidad de las expediciones de alta montaña. Una de las rutas más populares es el camino hacia el Templo de Changunarayan (Patrimonio de la Humanidad), que atraviesa aldeas locales y bosques de pinos, son unos 10 kms y se tarda de 3 a 4 horas. Nosotros la hicimos solo hasta Telkot que son unos 5 kms y se tarda de 1,5 a 2 horas.
Se inicia en Nagarkot, bajando desde la zona de los hoteles de hacia el sendero que bordea los bosques de pinos. Es un sendero ancho y bastante cómodo rodeado de vegetación y con vistas impresionantes a los Himalayas y al Valle de Katmandú.


En el camino encontramos el centro, Brahma Kumaris Global Retreat Centre, se trata de un movimiento espiritual y una organización religiosa internacional que se originó en la India en la década de 1930. Su nombre significa Hijas de Brahma porque los roles de liderazgo más altos siempre han sido ocupados por mujeres, basándose en la creencia de que las mujeres poseen cualidades naturales de paciencia y amor necesarias para guiar al mundo.
Su distintivo es un logo del sol rojo o el nombre «Om Shanti» que es su saludo y mantra y significa «Yo soy paz»
Entramos a ver su precioso Jardín de la Paz frente al Himalaya, un lugar de paz absoluta, silencio y meditación y sí, la verdad es que este lugar transmite mucha paz.


No es un lugar de culto tradicional con rituales, sino a un espacio diseñado para la educación del ser y el estudio del «yo» interior. Practican la meditación Raja Yoga. Su enseñanza central es que no somos seres físicos, sino almas espirituales (puntos de luz) que residen temporalmente en cuerpos físicos. Su centro principal está en India, pero tienen miles de centros en más de 110 países (incluyendo España y Latinoamérica). En la ONU son una ONG.
Pasamos por varias aldeas de la etnia Tamang, pequeños asentamientos y granjas familiares. Vimos a los locales trabajando en sus campos de mijo, maíz o mostaza y nos cruzamos con con cabras y gallinas que andan libres por los alrededores de las casas.




En la entrada de muchas casas había una especie de cestas de bambú o ratán de forma cónica llamadas Doko, las utilizan para guardar a los animales, por ejemplo a los pollitos para que puedan picotear la hierba sin dispersarse y para proteger a los pequeños de los depredadores. Estas cestas también las usan para portear forraje, leña, etc. llevan una banda de fibra o cuerda llamada Namlo que no se apoya en los hombros, sino en la frente y de esta manera logran un gran equilibrio en senderos empinados y resbaladizos.

En el camino encontramos otro lugar sorprendente, el Buddha Peace Park. El corazón del parque es una estatua dorada impresionante de Buda en la postura de Bhumisparsha Mudra (el Buda tocando la tierra con los dedos, simbolizando el momento de su iluminación). La estatua brilla con la luz del sol intensamente y está situada sobre un plinto que domina el Valle de Katmandú.

Durante la ruta vimos también preciosos arbustos de la Flor de Navidad y Trompeta de Ángel

Y llegamos a Telkot, el punto medio de la ruta completa, donde se cruza con la carretera principal y donde nosotros la finalizamos. Allí está el Templo de Telkot, dedicado al dios Ganesha, el dios con cabeza de elefante hijo de Shiva, que en el hinduismo es el dios de los nuevos comienzos y el «Eliminador de Obstáculos». No es un gran templo, es un templo de aldea donde aun se respira la verdadera esencia de la vida rural de Nepal. Es muy común que los conductores que suben o bajan de Nagarkot se detengan aquí un momento para hacer una breve ofrenda y pedir protección para el viaje. Hay varias campanas de bronce en la entrada. Los fieles las hacen sonar al entrar para «despertar» a la deidad y anunciar su llegada.


Hay una gran explanada con muchas Shivalingas pequeñas dentro de una figura con forma de esvástica que es un símbolo hindú tradicional. Representa los cuatro puntos cardinales y la estabilidad. Al colocar los Shivalingas dentro de esta forma, se simboliza que la energía de Shiva está presente en todas las direcciones del universo y que él es el centro de la creación. Las Shivalingas se componen de dos parte, el Yoni, la base circular que representa la energía femenina y sobre la cual descansa el Lingam el cilindro que representa la energía masculina. Parvati, la esposa de Shiva es hija del Himalaya, por eso en las Shivalingas la parte femenina siempre apunta al norte, al Himalaya.


Un poquito más adelante de los Shivalingas se encuentra una zona muy bonita donde hay una estatua de los tres dioses principales del hinduismo, Vishnu, Brahma y Shiva y una estatua de una devoto, dentro de un estanque, orando a la estatua de los dioses.


Desde aquí bajamos ya a la carretera principal donde nos esperaba el conductor para llevarnos a Changunarayan. La caminata nos ha parecido preciosa y sin duda merece la pena hacerla.
Changunarayan
En 35 minutos en coche llegamos a Changunarayan. El pueblo de Changunarayan es mucho más que un simple lugar de paso para llegar al templo, es un asentamiento que parece haberse detenido en el tiempo y que conserva la esencia de la cultura Newar (los habitantes originales del valle de Katmandú). La calle principal que sube al templo es una vía empedrada, estrecha y empinada, flanqueada por multitud de tiendecitas y puestos y casas de ladrillo rojo con ventanas de madera tallada. Ya no quedan muchas casas de este tipo porque en el terremoto de 2015 se derrumbaron muchas y ahora ya las hacen más modernas.


Changunarayan es famoso en todo Nepal por la calidad de sus artesanos. Mientras caminamos por la calle principal vimos maestros tallando máscaras o figuras tradicionales en madera. De hecho compré una máscara preciosa de Ganesha de madera con detalles en metal por 2.300 NPR, unos 14€. También hay escuelas de Thangka donde los artistas pintan estas intrincadas obras de arte budista e hindú sobre lienzos de algodón o seda.


Templo de Changunarayan, está considerado el templo hindú más antiguo de Nepal, sus orígenes se remontan al siglo IV, y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El templo es un despliegue de arte Lichhavi (la «edad de oro» del arte nepalí). Está dedicado al dios Vishnu y es de estilo pagoda. El templo principal tiene dos niveles de tejados de cobre dorado. Cada una de las cuatro entradas está custodiada por parejas de animales tallados: leones, elefantes, grifos y Sarabhai (criaturas mitológicas parte león, parte ave). Los soportes del techo tienen tallas increíblemente policromadas y detalladas de las 10 encarnaciones de Vishnu.

Frente a la entrada principal hay una estatua del siglo V de Garuda (el vehículo de Vishnu) arrodillado. Es famosa porque, a diferencia de otras, tiene rasgos muy humanos. En el recinto encontramos otros pequeños templos y una figura del dios Ganesha. Es común ver las figuras cubiertas con polvo rojo vibrante, se llama Sindoor o Abir, y cubrir las estatuas con él es uno de los actos de devoción más importantes y cotidianos en el hinduismo nepalí. Poner polvo rojo es parte del ritual llamado Puja. No es solo decoración, tiene varios significados profundos. El color rojo simboliza la energía vital y cubrir con este polvo a una deidad es una manera de dar vida y calor al frío metal o a la piedra.


Cuando un devoto aplica el polvo a la deidad, luego suele tocar ese mismo polvo y ponérselo en su propia frente (el famoso Tika). Esto crea un vínculo físico, significa que la bendición de la deidad ha pasado al humano. Se cree que el color rojo protege contra el mal de ojo y las energías negativas.
| HORARIO: 7:00 – 19:00 | PRECIO: 400NPR |
La visita nos gustó mucho y merece la pena. De aquí salimos hacia Kirtipur, otro pueblo encantador del Valle de Katmandú a 1h de Changunarayan dirección Katmandú.
KIRTIPUR
Kirtipur, que significa «la ciudad de gloria» es una de las joyas menos conocidas del valle de Katmandú. Esta antigua ciudad medieval de la etnia Newar se siente como un museo al aire libre, llena de templos, calles estrechas empedradas y casas de ladrillo tradicional. Es también una ciudad universitaria (alberga la Universidad de Tribhuvan), por lo que tiene una mezcla interesante entre la tradición antigua y la energía de los estudiantes. Como curiosidad el terremoto de 2015 no afectó a la ciudad porque está ubicada sobre una gran roca.
1. Chilancho Stupa

Gran estupa budista de color blanco con los ojos de Buda pintados en la parte superior, rodeada de cuatro estupas menores y banderas de oración. Es uno de los monumentos más importantes de Kirtipur. Se cree que sus orígenes se remontan a la época del emperador Ashoka (siglo III a.C.) aunque ha sido restaurada en varias ocasiones. Es muy usual ver a jóvenes estudiando sentados en sus gradas.
2. Lodegal Temple
El Lodegal Temple, conocido localmente como Lohan Dega (que significa «Templo de Piedra» en el idioma Newari), es una estructura fascinante y algo inusual en Kirtipur por su estilo arquitectónico Shikhara, típico del hinduismo de la India y sin embargo es budista. Está dedicado a la Triratna (las «Tres Joyas»): el Buda, el Dharma (las enseñanzas) y el Sangha (la comunidad). Fue construido en 1664, durante el reinado de la dinastía Malla bajo el reinado del rey de Patan.

3. Dey Pukhu

Su nombre significa el «Estanque de la Ciudad» Es mucho más que una simple reserva de agua; es el corazón social y religioso de la parte baja de la ciudad. Antiguamente, era la principal fuente de agua para los rituales y para la vida diaria de los habitantes y hoy en día es muy común ver a las mujeres lavando ropa en las escalinatas (ghats) o a los ancianos sentados en los bancos de los alrededores descansando. Está rodeado de casas tradicionales de ladrillo y ventanas de madera.
4. Templo Bagh Bhairab
Es el sitio más sagrado e imponente de Kirtipur. «Bagh» significa tigre. El templo está dedicado a Bhairab (una de las formas más fieras del dios Shiva) en forma de tigre. Según dice la leyenda los pastores locales solían perder su ganado y descubrieron que era un tigre de arcilla quien se los comía. Al no tener lengua el tigre, los locales no lo castigaron, pero lo consagraron. Por eso, curiosamente, la imagen del dios dentro del templo no tiene lengua. Lo que más impacta son las espadas y escudos oxidados que cuelgan de las paredes exteriores del nivel superior que pertenecieron a los soldados de Kirtipur que lucharon contra el rey Prithvi Narayan Shah en el siglo XVIII.

Es una estructura de triple tejado al estilo pagoda, muy bien conservada. Las tallas de madera en las ventanas y puntales (tundals) muestran deidades y escenas mitológicas con un nivel de detalle exquisito. Como está en la zona elevada del norte de Kirtipur, ofrece vistas preciosas del valle.
5. Kirtipur Layaku

Es la plaza principal de la ciudad, el lugar donde antes se encontraba el Palacio Real de Kirtipur y el sitio donde se libraron algunas de las batallas más amargas por el control del valle, pero lo que sin duda destaca es una preciosa ventana que es una joya absoluta.
Es una ventana quíntuple (con cinco aberturas o paneles), eran extremadamente raras y estaban reservadas exclusivamente para palacios reales o templos de altísima jerarquía. A menudo, los cinco paneles representan a los cinco Budas de la Sabiduría (Pancha Buddhas) o los cinco elementos.
6. Templo Templo Uma Maheshwar
Está ubicado en la cima de la ciudad. Fue construido originalmente en 1673. El edificio es una pagoda de tres niveles y está dedicado a Lord Shiva (Maheshwar) y su consorte Parvati (Uma). En el interior, hay una famosa escultura de piedra de la pareja divina sentada en el monte Kailash. Los puntales de madera que sostienen los tejados también contienen tallas eróticas y representaciones de diversas deidades, típicas del arte medieval Newari. En la entrada de la escalera principal, hay dos grandes elefantes de piedra con sillas de montar, que actúan como guardianes y custodian el acceso al santuario. Al igual que el templo de Bagh Bhairab, este sitio fue un punto estratégico durante la defensa de la ciudad debido a su ubicación elevada.



Al estar situado en la parte más alta de la colina (a unos 1414 metros de altura), es el mirador natural por excelencia de la ciudad desde el que se ve toda la extensión del Valle de Katmandú y las cordilleras del Himalaya (incluyendo el Langtang, el Ganesh Himal y el Gauri Shankar).
Si en tu viaje no te da tiempo de ir a Nagarkot, no dejes de ir a Kirtipur, que está muy cerquita de Katmandú, para tener esta panorámica del Himalaya.
Kirtipur nos sorprendió muy gratamente porque aunque no habíamos oído hablar mucho de él, merece muchísimo la pena la visita.
Regresamos a Katmandú en 20 minutos y nos alojamos en el mismo hotel de los primeros días, The Malla Hotel. Al día siguiente salimos hacia la zona subtropical de Chitwan donde hicimos un safari, pero eso ya os lo cuento en la próxima entrada.

Si te apetece ver todo lo que he contado de los días 1 y 2 en imágenes puedes hacer click en la foto para ver el vídeo.
Espero que esta información sobre lo más importante que ver en el Valle de Katmandú te ayude a preparar tu viaje. Si tienes alguna duda, puedes dejar un comentario o enviarme un email.



















