Cuando pensamos en Portugal, a menudo nos vienen a la mente los tranvías de Lisboa, los acantilados del Algarve o los viñedos del Duero. Sin embargo, en pleno Océano Atlántico, a unos 500 kilómetros de la costa de África y a menos de una hora y media de vuelo desde el continente europeo, se esconde uno de sus mayores tesoros: el archipiélago de Madeira.
Esta región autónoma portuguesa no es solo una isla aislada, sino un conjunto de tierras de origen volcánico que emergen con fuerza desde el fondo del océano. El archipiélago consta de dos islas habitadas, Madeira y Porto Santo, y tres islas menores no habitadas, llamadas islas Desiertas.
- Isla de Madeira: La joya de la corona, la más grande y donde se concentra la mayor parte de la población y la capital, Funchal. Es un paraíso de montañas escarpadas, valles profundos y un verde casi irreal.
- Porto Santo: La antítesis perfecta de Madeira. Es una isla mucho más llana y dorada, famosa por sus espectaculares 9 kilómetros de playas de arena fina y aguas terapéuticas.
- Islas Desertas: Deserta Grande, Chao y Bugio, pequeños islotes deshabitados que hoy en día son reservas naturales protegidas, hogar de aves marinas únicas y de una de las últimas colonias de lobos marinos (focas monje) de Europa.

ISLA DE MADEIRA
Hay lugares que parecen diseñados para desconectar del ruido del mundo, y luego está Madeira. Flotando en medio del Atlántico, esta isla portuguesa es un estallido de naturaleza en estado puro: acantilados de vértigo que mueren en el océano, bosques de laurisilva envueltos en la niebla que parecen sacados de un cuento de hadas y un clima de eterna primavera que invita a explorar. Conocida como la «perla del Atlántico», Madeira es mucho más que playas de arena negra y vino famoso; es un refugio para los amantes del senderismo, la gastronomía con sabor a mar y los paisajes que te obligan a detener el coche en cada curva. Hoy nos adentramos en una de las islas más fascinantes de Europa.
CONTENIDO
CLIMA
Si hay algo que hace famoso al archipiélago de Madeira es su clima privilegiado. Gracias a su ubicación en el Atlántico y a la influencia de la corriente del Golfo, la isla goza de temperaturas suaves durante todo el año, lo que la convierte en un destino perfecto en cualquier estación.
Aquí no hay inviernos gélidos ni veranos sofocantes:
- Verano (Junio a Septiembre): Las temperaturas son cálidas pero agradables, rondando los 24°C – 26°C. Los días son soleados y el agua del mar está en su mejor momento (unos 22°C-23°C).
- Invierno (Diciembre a Marzo): Es sumamente suave. Las temperaturas rara vez bajan de los 16°C o 17°C en la costa, aunque es la época donde hay más probabilidades de lluvia.
Hay que tener en cuenta que Madeira es la reina de los microclimas.
Debido a su relieve tan montañoso, el tiempo puede cambiar drásticamente en cuestión de minutos o al moverte unos pocos kilómetros.
- El Sur (Funchal): Es la zona más protegida, por lo que suele ser considerablemente más cálida, seca y soleada.
- El Norte y el Interior (Montañas): Al chocar las nubes con los picos más altos, el norte suele ser más húmedo, fresco y propenso a la lluvia o la niebla. Si subes a hacer senderismo a picos como el Pico do Arieiro, la temperatura puede caer en picado (llegando a estar cerca de los 5°C en invierno mientras abajo en la playa estás en manga corta).
? Consejo: es recomendable vestirse «capa sobre capa» (estilo cebolla) y llevar siempre un impermeable en el coche si váis a explorar el interior de la isla.
Mejor época para viajar a Madeira
Dependiendo de lo que busques, hay momentos del año que brillan con luz propia:
- Para los amantes del senderismo (Abril a Mayo): La primavera es, sin duda, la época más espectacular para recorrer las levadas. Las cascadas van llenas de agua y la isla hace honor a su nombre de «jardín del Atlántico». Todo está en plena floración y el paisaje es un estallido de colores. Además, en mayo se celebra la famosa Fiesta de la Flor en Funchal.
- Para disfrutar del mar y las piscinas naturales (Julio a Septiembre): Si tu plan incluye bañarte en las playas de Porto Santo o en las piscinas volcánicas de Porto Moniz, el verano es tu momento. El océano está en su temperatura más cálida (unos 23°C) y el cielo suele estar completamente despejado en el sur.
- Para vivir un fin de año mágico (Diciembre): Aunque el invierno trae más lluvias, diciembre es temporada alta en Madeira por una razón: sus fuegos artificiales de Fin de Año, reconocidos mundialmente. Funchal se ilumina por completo y el ambiente navideño en las calles es increíble, todo esto mientras disfrutas de unos agradables 18°C.
- Para viajar más barato (Octubre a Noviembre y Febrero a Marzo): Son los meses de temporada baja. Encontrarás mejores precios en vuelos y alojamientos, menos gente en los miradores y el clima sigue siendo mucho más suave que en el resto de Europa.
La gastronomía de Madeira es una auténtica delicia. Al ser una isla, el pescado fresco es el rey, pero al tener un relieve tan montañoso y un clima tropical, también tienen platos de carne contundentes y frutas exóticas increíbles. Comer allí es toda una experiencia.
Aquí tienes la sección de Gastronomía lista para tu blog, estructurada con iconos para que sea muy fácil y apetecible de leer:
Qué comer en Madeira
La cocina de Madeira es sencilla, tradicional y llena de sabor. Es una combinación perfecta entre los productos del océano Atlántico y los cultivos de su tierra fértil. Si viajas a la isla, estos son los platos e ingredientes que no te puedes perder por nada del mundo:
? Los platos del mar
- O Peixe Espada Preto (Pez espada negro): Es el plato más famoso de la isla. No te dejes asustar por su aspecto cuando lo veas en el mercado (es un pez de aguas profundas, negro y con ojos grandes), porque su carne blanca es espectacularmente suave y deliciosa. La receta más típica de Madeira te sorprenderá: se sirve frito acompañado de plátano frito y salsa de maracuyá. Una combinación agridulce que engancha.
- As Lapas: Son el entrante estrella de la isla. Son unos moluscos que se sirven directamente en la sartén de hierro donde se cocinan, bien calientes, aderezados con mucho ajo, mantequilla y un toque de limón. Ideales para compartir con una cerveza local.
? Para los más carnívoros
- A Espetada Madeirense: La auténtica espetada de Madeira consiste en dados de carne de ternera sazonados con sal gruesa, ajo y laurel, que tradicionalmente se ensartan en una rama de laurel (aunque hoy en día en muchos restaurantes usan brochetas de metal). Se cocina a la brasa y se cuelga verticalmente sobre la mesa para que los jugos caigan. ¡Es espectacular!
- Carne de Vinha d’Alhos: Un plato con muchísima historia (de hecho, es el origen del famoso curry Vindaloo indio, llevado por los navegantes portugueses). Consiste en dados de carne de cerdo que se marinan durante al menos un día en una mezcla intensa de vino blanco, vinagre, mucho ajo, laurel y azahar. Luego se cocina a fuego lento y se sirve con trozos de pan frito o milho frito. Es el plato estrella de la Navidad en Madeira, aunque se come todo el año.
? Otros platos tradicionales que debes probar
- Sopa de Tomate e Cebola (Sopa de tomate y cebolla): Es una de las sopas más reconfortantes de la isla. Se elabora con tomates maduros, cebolla, ajo y aceite de oliva, y se sirve tradicionalmente con un huevo escalfado en el centro y una rebanada de pan grueso. Es el plato perfecto para entonar el cuerpo después de una caminata húmeda por las montañas.
- Milho Frito (Maíz frito): Es la guarnición por excelencia en la isla, especialmente para acompañar la Espetada o la Carne de Vinha d’Alhos. Son unos dados crujientes hechos a base de harina de maíz cocida con agua, manteca y una hierba local llamada couve (col), que luego se dejan enfriar, se cortan en cubos y se fríen hasta que quedan dorados por fuera y cremosos por dentro.
- Picado Madeirense: El rey del tapeo en los bares locales. Es un plato enorme para compartir que lleva carne de ternera (o pollo/cerdo) cortada en trocitos pequeños, salteada con ajo y una salsa deliciosa a base de vino. Se sirve en el centro de una montaña gigante de patatas fritas que absorben todos los jugos de la carne. Ideal para disfrutar con los amigos junto a una cerveza Coral (la cerveza local de la isla).
? Para brindar (Bebidas típicas)
- La Poncha: La bebida reina de Madeira. Es un cóctel tradicional potente hecho a base de aguardente de cana (ron de caña de azúcar local), miel y zumo de limón o maracuyá. Tradicionalmente se mezcla con un utensilio de madera llamado caralhinho. ¡Entra muy bien pero lleva cuidado, que pega fuerte!
- Vino de Madeira: Famoso en todo el mundo. Es un vino fortificado (parecido al Oporto o al Jerez) que puede ser desde muy seco hasta muy dulce. Es perfecto como aperitivo o para acompañar los postres.
- Cerveza: s la cerveza por excelencia de la isla, fabricada allí mismo por la Empresa de Cervejas da Madeira desde el año 1969.
- Coral Blanca (Lager): Es la más común y la que te servirán por defecto. Es una cerveza de tipo Pilsen, muy clara, ligera y refrescante. Está elaborada con maltas de alta calidad y agua pura de los manantiales de las montañas de Madeira, lo que le da un toque muy limpio. Entra sola, especialmente en los días más calurosos.
- Coral Tónica (Negra): Si prefieres algo con más cuerpo, tienes que probar su versión negra. Es una cerveza stout con un aroma intenso a malta tostada y un sabor dulce y amargo a la vez que sorprende gratamente.
? Consejo: En Madeira, al igual que en el resto de Portugal, si quieres pedir una cerveza de barril (caña) pequeña, tienes que pedir una «Imperial» o un «Fino». Si estás en un bar local viendo el atardecer, pídete un Fino bien frío junto con una ración de Lapas o de Milho Frito.
? El toque dulce y tropical
No te vayas de la isla sin pasear por el Mercado dos Lavradores en Funchal para probar sus frutas exóticas. Destacan las diferentes variedades de maracuyá (de tomate, de plátano, de limón) y la curiosa fruta delicia (el fruto de la costilla de Adán, que sabe a una mezcla de plátano y piña). Para el postre, pide una porción de Bolo de Mel, un bizcocho denso y tradicional hecho con miel de caña, especias y frutos secos.
Y no dejes de probar el Bolo do Caco que es el pan tradicional de la isla. Es un pan redondo e increíblemente tierno hecho con harina de trigo y batata (camote). Se sirve caliente, abierto por la mitad y untado con una generosa cantidad de mantequilla de ajo y perejil. Lo encontrarás como entrante en todos los restaurantes o en puestos callejeros.
Cómo moverse por Madeira: ¿Coche, excursión o autobús?
Planificar cómo vas a trasladarte por Madeira es clave para aprovechar tu viaje. La isla no es gigante, pero su relieve volcánico hace que las distancias en tiempo sean mayores de lo que parecen en el mapa. Aquí tienes las mejores opciones para moverte por allí:
? Alquilar un coche (La opción más recomendada)
Si quieres total libertad para parar en cada mirador, ver el amanecer en los picos más altos o llegar a los senderos antes que nadie, alquilar un coche es la mejor decisión.
- Las carreteras: Hoy en día Madeira cuenta con la Via Rápida, una red moderna de carreteras principales llena de túneles y viaductos que conecta los puntos clave de forma rápida y segura.
- El reto: En cuanto te sales de la autovía para entrar a los pueblos o subir a las montañas, te encontrarás con carreteras muy reviradas, estrechas y con pendientes extremadamente empinadas.
Además de las agencias internacionales, ten en cuenta también las locales como 7M Rent a car, Funchal Easy o Rodavante.
? Consejo: Te recomiendo encarecidamente alquilar un coche con motor potente (mínimo 100-120 CV) para que no sufra en las cuestas, y si es posible, automático para olvidarte del juego de embrague y freno de mano en las pendientes. Un seguro a todo riesgo es más que obligatorio aquí para viajar tranquilo. Reserva con meses de antelación, ya que al ser una isla, la flota de coches es limitada y en temporada alta (verano, Navidad o Semana Santa) los precios se disparan o los coches pequeños/automáticos se agotan por completo.
?️ El reto del aparcamiento en Madeira
Aparcar en la isla tiene dos realidades muy distintas: Funchal y el resto de la isla. Te cuento qué debes tener en cuenta para no volverte loco buscando sitio ni llevarte una multa de recuerdo:
1. Aparcar en Funchal (Misión Imposible en la calle)
En la capital, encontrar un sitio libre y gratuito en la calle es una lotería. La mayoría de los espacios del centro son zonas de estacionamiento regulado (zona azul) con parquímetros y un límite de tiempo de pocas horas.
- La solución: Lo mejor y más tranquilo es recurrir a los parkings subterráneos o subterráneos de centros comerciales (como el del Anadia Shopping o el del Centro Comercial La Vie). No son excesivamente caros y te ahorran dar vueltas por calles estrechísimas y empinadas.
? Consejo de oro para el hotel: Si vas a alojarte en Funchal y vas a alquilar coche, es imprescindible que busques un hotel o apartamento que incluya plaza de parking (gratuita o de pago). Te quitará un gran peso de encima al regresar por las noches después de todo el día explorando.
2. Aparcar en el resto de la isla y puntos turísticos
Fuera de la capital, en la mayoría de los pueblos y miradores el aparcamiento es gratuito, pero tiene «truco» en los lugares más famosos:
- Los puntos de senderismo (Levadas y Picos): Lugares ultraconocidos como el Pico do Arieiro, la ruta de Rabaçal (25 Fontes) o la Ponta de São Lourenço tienen parkings que se llenan por completo a primera hora de la mañana. Si llegas tarde (a partir de las 9:30 o 10:00), te tocará aparcar en los arcenes de la carretera, a veces a más de un kilómetro de la entrada del sendero y en plena cuesta. ¡Madrugar en Madeira tiene premio!
- El color de las líneas: Fíjate bien en el suelo. Las líneas azules son de pago (busca el parquímetro). Las líneas blancas suelen ser gratuitas (a menos que haya una señal que indique lo contrario). Y las líneas amarillas significan prohibición absoluta de aparcar (suelen ser zonas de carga/descarga o paradas de autobús).
? Autobuses públicos (Para presupuestos ajustados)
Es posible moverse en autobús, pero requiere de mucha paciencia y planificación, ya que el servicio está fragmentado entre varias compañías según la zona de la isla:
- Horarios reducidos: Mientras que en Funchal hay buena frecuencia, para llegar a los puntos más turísticos del norte o del interior (como las levadas o Porto Moniz) hay muy pocos autobuses al día y las rutas son largas y sinuosas. No es la opción ideal si vas pocos días.
? Excursiones organizadas (Comodidad total)
Una alternativa fantástica si no te apetece conducir por carreteras de infarto pero quieres ver toda la isla. Hay muchísimas empresas locales que organizan tours de un día en minibús o en vehículos 4×4.
- Lo mejor: Te recogen en tu hotel de Funchal, te llevan a los puntos clave (Ruta Este, Ruta Oeste, etc.) y los guías te explican la historia de la isla. Además, hay servicios de traslado específicos para senderistas que te llevan al inicio de una levada y te recogen en el punto final.
? Taxis y Bolt/Uber
Dentro de Funchal y para trayectos cortos, plataformas como Bolt o los taxis tradicionales funcionan de maravilla y son bastante económicos. Sin embargo, usarlos para cruzar la isla de punta a punta disparará tu presupuesto.
Qué ver en Madeira: Los imprescindibles que no pueden faltar en tu ruta
ITINERARIO 8 DÍAS POR LA ISLA
Día 1 – FUNCHAL
Es el punto de partida ideal y el corazón latiente del archipiélago. Es una ciudad colonial vibrante, ubicada en una impresionante bahía rodeada de montañas verdes.
- Zona Velha: Pasea por la Calle de Santa Maria para disfrutar del arte urbano en sus puertas pintadas y cenar en sus terrazas.
- Mercado dos Lavradores: Un festival de colores y olores donde descubrir las frutas exóticas y ver el famoso pez espada negro en los puestos.
- El teleférico y los Carreiros de Monte: Sube en teleférico hasta el barrio de Monte y vive la experiencia única de descender las empinadas cuestas en los tradicionales cestos de mimbre empujados por carreiros.
Itinerario en Funchal:
Por la mañana: Colores, arte y altura
- 9:00 – Mercado dos Lavradores: Arranca el día en el corazón comercial de la ciudad. El mejor momento para ir es a primera hora, cuando los puestos de pescado muestran el impresionante pez espada negro y las vendedoras, vestidas con el traje tradicional, ofrecen catas de frutas exóticas como las distintas variedades de maracuyá.
- 10:30 – Zona Velha y la Calle de Santa Maria: Justo al salir del mercado se entra en el barrio histórico más antiguo. Su gran atractivo es el proyecto de arte urbano de la Calle de Santa Maria, donde decenas de artistas locales han convertido las puertas de las casas y locales en auténticas obras de arte.
- 11:30 – Teleférico de Funchal: Camina hacia la estación del teleférico, situada en el paseo marítimo. El trayecto dura unos 15 minutos y ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de la bahía de la capital mientras subes unos 560 metros hasta el frondoso barrio de Monte.
La entrada al Jardín Tropical Monte Palace está justo al lado de la estación superior del teleférico, en lo alto del barrio de Monte. En cuanto te bajas de la cabina del teleférico, solo tienes que caminar unos pasos (está prácticamente enfrente) para encontrarte con las taquillas del jardín.
☀️ Al mediodía: Jardines exóticos y adrenalina en mimbre
- 12:00 – Jardín Tropical Monte Palace (Opcional pero recomendado): este jardín es una obra de arte con plantas exóticas de todo el mundo, lagos con cisnes y una impresionante colección de azulejos portugueses.
- 13:30 – El descenso en los Carreiros de Monte: La experiencia más divertida del día. En lugar de bajar en teleférico, hazlo a bordo de los tradicionales carros de mimbre (cestos). Dos conductores (carreiros) vestidos de blanco y con sombrero de paja guiarán el cesto derrapando por las empinadas calles de asfalto durante unos 2 kilómetros. ¡Adrenalina pura!
? Consejo: Cuidado con los taxis piratas que esperan donde paran los carros, ya que suelen cobrar precios abusivos para bajarte al centro. Es mucho mejor y más barato bajar caminando (si las piernas acompañan), coger el autobús público (líneas 19 o 48) o pedir un Bolt/Uber desde el móvil.
? Por la tarde: Historia, paseos y puestas de sol
- 14:30 – Almuerzo en el centro histórico: Tras el descenso (que te deja a medio camino del centro, pudiendo bajar el resto andando o en taxi), es el momento de buscar una terraza para disfrutar de un buen Bolo do Caco caliente y un plato de Lapas con ajo.
- 16:00 – Catedral de Funchal (Sé) y la Plaza del Municipio: Dedica la tarde a pasear por el centro neurálgico. La Catedral, del siglo XV, destaca por su arquitectura manuelina y su impresionante techo de madera de cedro calada. Muy cerca queda la Plaza del Municipio, pavimentada con la clásica calzada portuguesa en blanco y negro.
- 17:30 – Degustación en las bodegas Blandy’s: Para coronar la tarde, una visita a las bodegas de vino de Madeira más antiguas de la ciudad. Es el lugar perfecto para conocer cómo se elabora este vino fortificado tan especial y hacer una pequeña cata.
- 19:00 – Paseo Marítimo y Atardecer: Termina el día caminando por la Avenida del Mar y el muelle de la ciudad. Ver cómo se encienden las luces de las casas que trepan por las laderas de las montañas mientras disfrutas de una cerveza Coral o una Poncha fría en una terraza frente al puerto es el broche de oro perfecto.
Día 2 – ZONA ESTE (Ponta de São Lourenço – Machico)
Este día combina paisajes volcánicos impresionantes con la parte más histórica del país. Comenzamos por Punta de San Lorenzo situada a 35 minutos de Funchal.
Ponta de São Lourenço
Es uno de los rincones más fascinantes de Madeira porque rompe por completo con el estereotipo de la isla. Si el resto de Madeira es vegetación frondosa, bosques de laurisilva y cascadas, San Lorenzo es un paisaje semidesértico, salvaje y casi lunar.
Geológicamente, esta península es una de las partes más antiguas de la isla. Al estar situada en el extremo este, está totalmente expuesta a los fuertes vientos del norte y tiene un clima semiárido. No hay árboles; solo vegetación rastrera, pastizales que cambian de color según la estación (verdes en invierno, dorados en verano) y, sobre todo, imponentes acantilados de roca volcánica con tonos negros, rojizos y ocres que contrastan brutalmente con el azul profundo del Atlántico.
Si quieres explorarla tendrás que hacer a pie el sendero oficial PR8. Es una ruta lineal (ida y vuelta por el mismo camino de unos 7,5 kms en total) El camino está muy bien acondicionado y cuenta con vallas de seguridad en los tramos más expuestos al precipicio. Tiene constantes subidas y bajadas suaves, pero el verdadero reto es el tramo final, Pico do Furado, una subida muy empinada por escalones de piedra que te lleva al mirador de Pico do Furado. Desde allí arriba la vista es espectacular, se ven los islotes que continúan la península adentrándose en el océano y, si el día está despejado, se alcanza a ver la vecina isla de Porto Santo. Antes de llegar a este tramo final se encuentra la Casa do Sardinha, un centro de los vigilantes de la reserva natural que cuenta con una pequeña cafetería/quiosco (ideal para comprar un refresco) y una zona con palmeras. Justo al lado está el Cais do Sardinha, un pequeño embarcadero de piedra con una playa de aguas cristalinas y muy tranquilas. Puedes llevar el bañador en la mochila para darte un chapuzón en el océano a mitad de la caminata.
Duración: Entre 2,5 y 3,5 horas, tomándoselo con calma para hacer fotos
Entrada: 4,50 € por persona (los menores de 12 años entran gratis), que se puede pagar fácilmente online a través de la web oficial del Gobierno de Madeira antes de iniciar la caminata.
Alternativa: Si no puedes o no quieres caminar mucho, puedes llegar en coche directamente hasta el Mirador de Ponta do Rosto. Está en la misma zona y ofrece unas vistas espectaculares de los acantilados de la costa norte sin necesidad de dar un solo paso.
? Consejos:
- ¡Madrugar es obligatorio! El aparcamiento (Baía d’Abra) se llena por completo a partir de las 10:00 de la mañana. Si empiezan a caminar a las 8:00 u 8:30, disfrutarán del sendero prácticamente solos y evitarán las horas de más calor. Ver el amanecer allí es un espectáculo de otro mundo.
- Cuidado con el sol y el viento: Al no haber árboles, no hay ni una sola sombra en todo el recorrido. Es vital llevar protector solar, gorra y, sobre todo, mucha agua. El viento a veces sopla con mucha fuerza, por lo que una chaqueta cortavientos o una sudadera con capucha es muy útil.
- El truco del barco de vuelta: Si alguien llega al final del sendero y se siente muy cansado para volver caminando, hay empresas locales en el embarcadero de Cais do Sardinha que ofrecen lanchas rápidas (taxi-boat) que te llevan de vuelta al punto de inicio rodeando los acantilados por mar.
De aquí nos vamos a comer a Machico (10 kms)
Machico
Fue la primera capital de Madeira antes de que se trasladara a Funchal. Este el lugar exacto donde desembarcaron los descubridores oficiales de la isla, João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira, en el año 1419.
Gastronomía marinera: Al ser un pueblo con mucha tradición pesquera, es uno de los mejores lugares de la isla para comer pescado fresco a un precio más razonable que en las zonas turísticas de Funchal. Es el sitio ideal para animarse a probar el Gaiado (un pescado seco típico de la zona) o el clásico pulpo (polvo).
Pasear por su pequeño casco histórico es una delicia. No te pierdas la Capela de los Milagres (una de las iglesias más antiguas de la isla) y el pequeño Forte de São João Baptista, que protegía la bahía de los ataques de los piratas.
La playa de Machico es famosa, porque a diferencia de la mayoría de las playas de Madeira que son de piedras, esta una playa artificial de arena dorada y fina traída directamente desde el norte de África. Además, está protegida por dos espigones de piedra enormes, lo que hace que apenas tenga olas y el agua parezca una piscina. Cuenta con excelentes servicios alrededor: duchas, baños, pasarelas de madera, socorristas y un paseo marítimo repleto de cafeterías donde tomarse un helado o una cerveza Coral bien fría.
Y si prefieres hacer una excursión en lancha para ver ballenas y delfines, en el puerto de Machico encontrarás agencias que se dedican a organizarlas, lo ideal es reservar con antelación . Cuesta 50€ y dura 2h.
Mirador de Francisco Alvares Nóbrega, es de muy fácil acceso en coche y ofrece unas vistas espectaculares, especialmente al atardecer. Desde él se tiene una vista panorámica perfecta de todo el valle de Machico, la bahía y la pista de aterrizaje del aeropuerto a lo lejos.
Regreso a Funchal
Día 3 – Zona Norte (Bosque de las Hadas y Piscinas Naturales de Porto Moniz)
Nos dirigimos hacia el norte de la isla y hacemos la primera parada en:
Bosque de Fanal
Bosque de Fanal, es un lugar mágico y de aspecto prehistórico situado en el noroeste de la isla. Este bosque forma parte de la laurisilva de Madeira, un ecosistema que destaca por sus árboles centenarios de formas retorcidas y caprichosas, muchos de los cuales están cubiertos de musgo y tienen cientos de años. Lo que hace que este sitio sea único y famoso es la densa capa de niebla que lo cubre con frecuencia, creando una atmósfera misteriosa, etérea y perfecta para la fotografía. Está clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su biodiversidad y al excelente estado de conservación de sus bosques de laurel milenarios.
Puerto Moniz
De allí seguimos hacia el norte hasta llegar a Porto Moniz, donde están las espectaculares piscinas naturales (las hay públicas/gratuitas y las climatizadas/de pago por un precio simbólico)
Al atardecer nos acercamos a la Playa de Seixal, una impresionante playa de arena negra rodeada de acantilados verdes con cascadas que caen directamente al mar.
En el regreso a Funchal, puedes parar en el Mirador del Véu da Noiva que está a pie de carretera. El Mirador del Velo de la Novia es uno de los puntos de observación más famosos y fotografiados de la costa norte de la isla de Madeira. Está situado entre las localidades de Seixal y Porto Moniz. Este mirador ofrece una panorámica espectacular del océano Atlántico, de los imponentes acantilados verdes de la costa y, su principal atractivo, la cascada del Véu da Noiva, cuya caída de agua recuerda al velo de una novia al fundirse directamente con el mar.
Regreso a Funchal
Día 4 – El Suroeste Soleado 1 (Ribeira Brava – Ponta do Sol)
El suroeste de Madeira tiene su propio microclima; aquí casi siempre brilla el sol y la temperatura es más cálida.
Salimos hacia Ribeira Brava, a 20 kms de Funchal.
Ribeira Brava
Es una encantadora localidad costera situada en el suroeste de Madeira. Su nombre hace referencia al río («Ribeira Brava» o río bravo) que la atraviesa y que desciende con fuerza desde las montañas en época de lluvias. Es un punto de parada ideal para pasear con tranquilidad, disfrutar de su clima agradable y explorar su patrimonio histórico antes de adentrarse en el interior o seguir bordeando la costa.
Algunos de los principales atractivos que puedes ver en el municipio son:
La Mother Church of Ribeira Brava / Church of São Bento, es uno de los templos religiosos más antiguos y hermosos de la diócesis de Madeira. Construida originalmente como una pequeña capilla en el siglo XV y ampliada posteriormente, destaca notablemente por su llamativa torre con azulejos blancos y azules y su cuidado interior que alberga valiosas piezas de arte flamenco y pinturas del siglo XVI. Conserva una magnífica pila bautismal manuelina que fue un regalo del rey Manuel I. Está situada en pleno centro histórico, rodeada de calles adoquinadas muy agradables para pasear.
El Museum of Ethnography (Museu Etnográfico da Madeira) es un espacio cultural imprescindible para comprender las costumbres tradicionales de la isla. Se encuentra albergado en un antiguo edificio del siglo XVII que funcionó como molino de caña de azúcar y fábrica de aguardiente y expone colecciones vinculadas a las principales actividades económicas tradicionales como la pesca, la agricultura, la producción de vino y la artesanía local.
El Fort of São Bento, es una pequeña pero pintoresca fortificación circular situada junto al paseo marítimo. Fue levantada originalmente a principios del siglo XVIII para proteger la costa de los continuos ataques de piratas y corsarios que asolaban el Atlántico y aunque sufrió graves daños debido a una gran inundación a principios del siglo XIX, hoy en día se encuentra totalmente restaurada y alberga una pequeña oficina de información turística.
El Miradouro de São Sebastião, es el mejor balcón panorámico para contemplar el pueblo desde las alturas. Situado sobre un acantilado rocoso al este de la localidad, ofrece una vista limpia y espectacular de los tejados rojos de Ribeira Brava, su playa artificial protegida por espigones, el valle del río y la costa que se extiende hacia Ponta do Sol. Se puede subir cómodamente en coche a través de una carretera algo estrecha o bien mediante escaleras y senderos preparados desde la base. Desde aquí, mirando hacia el espigón este se aprecia el pequeño faro cuadrado blanco y rojo que data de la década de 1930.
Ponta do Sol
Ponta do Sol es un sitio donde apetece quedarse sentado viendo la vida pasar, por lo que te sugiero dejarte llevar y recorrerlo disfrutando de la luz tan especial que le da nombre al pueblo.
Sus principales atractivos son:
Muelle Antiguo (Cais da Ponta do Sol): Es uno de los puntos más emblemáticos y fotogénicos. Destaca por su imponente arco de piedra que une la ladera del acantilado con el propio embarcadero. Al final de la pasarela se obtienen unas vistas panorámicas maravillosas del pueblo y del océano. Justo al lado se conserva la antigua prisión excavada directamente en la roca.
Iglesia de Nuestra Señora de la Luz (Igreja de Nossa Senhora da Luz): Esta coqueta iglesia de finales del siglo XV se encuentra en pleno corazón del pueblo. Destaca por su fachada blanca y sus artesonados de madera de estilo mudéjar en el interior, además de una singular pila bautismal de cerámica verde traída de Sevilla.
Paseo Marítimo y Playa de Ponta do Sol: Una hilera de pintorescos edificios de colores pastel albergan agradables cafeterías y restaurantes con terrazas . La playa es de guijarros, resguardada de los vientos por inmensos acantilados volcánicos, lo que la convierte en un rincón perfecto para sentarse a descansar o contemplar el atardecer (es el mejor punto de la isla para ver ponerse el sol).
Centro Cultural John Dos Passos: Situado en el centro, este espacio rinde homenaje al célebre escritor estadounidense de origen portugués, cuyos abuelos emigraron de este pueblo
Día 5 – El Suroeste soleado 2 (Madalena do Mar – Playa Calheta – Jardim do Mar – Paul do Mar)
Nos dirigimos hacia Madalena do Mar, a 30 kms de Funchal) para hacer una ruta supercorta y curiosa: la Rota de la Banana, paseando entre plataneros. De camino, se pasa en coche bajo la famosa cascada de la Cascata do Anjos, que cae directamente sobre la antigua carretera regional (¡autolavado gratis!)
Madalena do Mar
Es un pequeño y pintoresco pueblo costero situado en el suroeste de la isla de Madeira. Rodeado por imponentes acantilados rocosos y el océano, goza de un microclima excepcionalmente cálido y soleado durante todo el año, lo que ha convertido a esta localidad en una de las principales zonas de producción de plátanos de la isla. Es un lugar ideal si buscas un ambiente tranquilo, un paseo marítimo agradable y conocer de cerca la agricultura tradicional de Madeira.
La ruta RB2 Vereda do Nateiro (Banana route) es, sin duda, la mayor atracción turística del pueblo. Se trata de un sendero peatonal corto, llano y muy accesible que se adentra directamente en el corazón de las plantaciones locales de plátanos, permitiendo caminar rodeado de inmensas hojas verdes y descubrir el ingenioso sistema de riego tradicional por canales (levadas) que nutre los cultivos. Ofrece una perspectiva única sobre el cultivo del «plátano de Madeira», característico por su tamaño más pequeño y sabor dulce. El recorrido completo apenas lleva entre 15 y 20 minutos, lo que lo hace perfecto para todas las edades y condiciones físicas. Ofrece una perspectiva única sobre el cultivo del «plátano de Madeira», característico por su tamaño más pequeño y sabor dulce.
Fuimos a comer a la Marina de Calheta. El restaurante Leme Marisqueira es excepcional para comer pescado fresquísimo, marisco o un buen arroz de marisco.
Después de comer fuimos un rato a relajarnos en la Playa de Calheta, otra playa artificial de arena dorada perfecta para tumbarse al sol sin preocuparse por las piedras. En Calheta puedes visitar la Saccharum Glamping / Engenho da Calheta, una de las pocas destilerías de caña de azúcar activas donde probar el pastel de miel tradicional o el ron local.
Jardim do Mar
Dedicamos un par de horas a perdernos por las callejuelas peatonales de este pueblo, que es un auténtico oasis sin coches y lleno de flores y terminamos paseando por su imponente muro marítimo viendo las olas.
Paul do Mar
Y para finalizar el día visitamos el pueblo surfero de Paul do Mar. El ambiente en el Maktub Pub es legendario: mohitos, comida fusión caribeña-madeirense y una de las mejores puestas de sol de toda la isla sobre el océano. Puedes cenar pescado fresquísimo en O Ideal.
Regreso a Funchal
Día 6 – Prazeres y Ponta do Pargo
Día de la Madeira rural de altura y el atardecer en el fin del mundo
Salimos hacia el interior hasta llegar a Prazeres una tranquila parroquia rural rodeada de campos de cultivo, eucaliptos y valles verdes. El aire aquí arriba es notablemente más fresco y el ambiente es de una paz absoluta.
- Paseo por la Quinta Pedagógica: la primera parada es este entrañable proyecto comunitario. Paseamos entre sus jardines floridos, visitamos su pequeño espacio con animales de granja y descubrimos las plantaciones de hierbas aromáticas medicinales. Es una delicia caminar sintiendo el silencio del campo.
- La hora del té: Antes de irte, siéntate en su acogedora casa de té (Casa de Chá). Te servirán una infusión elaborada directamente con las plantas del jardín que acabas de ver, acompañada de un trozo de bizcocho casero o de los dulces tradicionales de la parroquia.
- Un paseo llano por la Levada: Si te apetece estirar un poco las piernas, justo al lado del pueblo puedes acceder a un tramo de la Levada do Prazeres. Es un sendero completamente llano, sin desniveles ni escalones, perfecto para caminar bajo la sombra de los pinos y escuchar el sonido del agua correr.
Esta zona ofrece restaurantes de cocina tradicional madeirense muy acogedores, donde las especialidades dejan de ser el pescado y pasan a ser las carnes a la brasa, los guisos reconfortantes o el pan bolo do caco caliente con mantequilla de ajo.
Por la tarde nos dirigimos hacia Ponta do Pargo, a unos 15 minutos hacia el oeste, bordeando la costa por una carretera muy escénica.
Ponta do Pargo
Es el municipio que corona el límite occidental de Madeira.
Nos dirigimos hacia el emblemático Miradouro Farol da Ponta do Pargo, un faro centenario pintado de blanco que se alza solitario sobre un acantilado vertical de más de 300 metros de altura. La estampa del faro recortado contra la inmensidad del océano Atlántico es imponente. La zona que rodea el faro está rodeada de llanuras de hierba y pequeños senderos de tierra compacta muy fáciles de transitar. Caminamos tranquilamente bordeando el abismo (a una distancia segura) sintiendo la fuerza del viento atlántico y la sensación de estar en el auténtico «fin del mundo». Las vistas hacia la costa norte y sur desde este punto son majestuosas.
El mejor atardecer de Madeira: No tengas prisa por marcharte. Busca un buen rincón sobre la hierba cerca del faro o siéntate en la terraza del pequeño café que hay en las inmediaciones. Al no tener ninguna montaña ni obstáculo al oeste, verás cómo el sol se esconde directamente bajo la línea del horizonte marino, tiñendo todo el cielo de tonos dorados, rosados y violetas. Es un espectáculo natural silencioso y bellísimo.
Día 7 – El Corazón de las Alturas y Vistas de Vértigo
Pico do Arieiro
La primera visita es al Pico do Arieiro a 20 kms de Funchal. Con sus 1818 metros de altitud es el tercer punto más alto de la isla y es ideal para ver el amanecer o caminar por encima de las nubes. Es el único de los picos altos al que se llega en coche hasta el mismo mirador. En la parte alta encontrarás la Festa da Caldeira – Pico do Areeiro (tienda de recuerdos y cafetería) y un centro de recepción de visitantes, ideal para tomar algo caliente, ya que la temperatura arriba suele ser muy inferior a la de la costa (frecuentemente ronda los 0°C a 10°C a primera hora).
? Consejos: Consulta las cámaras web «Net Madeira» (Pico do Areeiro) antes de subir, para comprobar si está despejado o completamente cubierto por una tormenta. Lleva ropa de abrigo, aunque abajo en la playa haga calor para ir en manga corta, arriba en la montaña el viento es muy fuerte y frío. Lleva cortavientos, abrigo y calzado cerrado.
A menos de 30 kms hacia el norte se encuentra el pintoresco municipio de Santana.
Santana
Es mundialmente famoso por ser el hogar de las casas tradicionales de la isla, un icono de la cultura de Madeira, y está catalogado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO debido a la riqueza de su entorno natural y boscoso. Es una parada obligatoria para sumergirte en las tradiciones rurales de la isla.
Las Casas Típicas de Santana son las famosas construcciones triangulares de madera con tejados de paja (palhas) que llegan casi hasta el suelo. Históricamente, estas casas servían como establos y viviendas rurales, ya que su diseño ayudaba a mantener el interior cálido en invierno y repelía el agua de lluvia. Hoy en día, las que están situadas junto al ayuntamiento han sido restauradas y funcionan como oficinas de turismo y tiendas de artesanía, flores y productos locales. En las calles cercanas puedes encontrar otras estructuras similares, como la Santana Old House Original o el espacio artesanal conocido como Traditional House, que permiten conocer de cerca los interiores tradicionales.
Después seguimos la carretera del norte (VE2) en dirección oeste hacia São Vicente. El paisaje de acantilados verdes y cascadas en esta costa es salvaje y precioso. São Vicente es un lugar ideal para parar a almorzar pescado fresco o una buena espetada madeirense frente al Atlántico.
Desde São Vicente, cruzamos de norte a sur la isla a través de los túneles de la moderna carretera VE4 (es una conducción muy cómoda y rápida) hasta llegar a Cabo Girão.
Cabo Girão
Uno de los acantilados más altos de Europa (589 metros) famoso por el skywalk, una plataforma con suelo de cristal suspendida sobre el acantilado que te deja sin palabras.
De allí bajamos en unos 15 minutos a Câmara de Lobos
Câmara de Lobos
Es un precioso pueblo de pescadores donde Winston Churchill pintaba. Es el lugar perfecto para pasear por el puerto, ver los barcos de colores de pesca tradicional (Xavelhas) y tomar una auténtica Poncha de Pescador (la versión original y más fuerte a base de zumo de limón, miel y aguardiente de caña de azúcar) en la taberna Filhos do Mar.
Día 8 – Curral das Freiras (El Valle de las Monjas) – Sâo Vicente
El Corazón de las Alturas y Vistas de Vértigo
Curral das Freiras
Es uno de los pueblos más impresionantes, aislados y con mayor carga histórica de Madeira. Se encuentra ubicado en el corazón geográfico de la isla, en el fondo de una inmensa caldera natural rodeada por paredes de roca casi verticales que superan los 1000 metros de altura. Su nombre proviene del siglo XVI, cuando las monjas del Convento de Santa Clara en Funchal huyeron hacia el interior de las montañas para esconderse y proteger los tesoros del convento de los piratas franceses que asaltaban la capital.
Históricamente inaccesible, hoy en día se llega cómodamente a través de un moderno túnel que atraviesa la montaña. Es un lugar famoso por su espectacular paisaje, su tranquilidad y su gastronomía basada en la castaña.
Mirador de Eira do Serrado es el mejor punto para ver el Valle de las Monjas antes de bajar al pueblo. Situado a 1095 metros de altitud, este balcón ofrece una vista de pájaro colosal del pueblo de Curral das Freiras, sus casitas blancas y los imponentes picos escarpados que lo custodian. Al lado del mirador hay un hotel con aparcamiento, cafetería y servicios públicos. El camino peatonal que lleva desde el hotel hasta el mirador está completamente empedrado, protegido con barandillas seguras y, aunque tiene una ligera pendiente, es corto y muy cómodo de transitar.
Centro histórico: El pequeño núcleo urbano cuenta con la Iglesia de Nossa Senhora do Livramento (siglo XVIII). La plaza central y las calles principales que rodean la iglesia son llanas y muy agradables para dar un paseo corto.
Sâo Vicente
Es famoso por su tranquilidad, sus imponentes paisajes montañosos que caen hacia el mar y su fuerte conexión con la geología volcánica de la isla. Lo más destacado que visitar es:
- Centro histórico y la Iglesia de São Vicente: El corazón del pueblo es pequeño, llano y muy agradable para caminar. Su iglesia matriz, dedicada a San Vicente, data del siglo XVII y destaca por sus bonitas pinturas en el techo y su altar dorado. Las calles adoquinadas que la rodean están llenas de cafeterías con encanto donde tomar algo.
- Capilla de São Vicente (Capelinha do Calhau): Una pequeña e icónica capilla construida en 1694 justo dentro de una roca de basalto en la desembocadura del río, junto al mar. Es un lugar muy fotogénico que simboliza la protección del pueblo frente a las fuerzas del océano.
- Paseo marítimo : La zona costera del pueblo cuenta con una amplia avenida marítima pavimentada y completamente llana. Es un espacio ideal para dar un paseo cómodo sin pendientes, disfrutando de la brisa marina y contemplando a los surfistas que suelen aprovechar las fuertes olas de esta zona de la isla.
- Centro de Cuevas Volcánicas (Grutas de São Vicente): Aunque históricamente ha sido una de las mayores atracciones de la isla por permitir recorrer los canales subterráneos formados por la lava de las erupciones que crearon Madeira, es importante tener en cuenta que el acceso al interior de las cuevas ha sufrido cierres temporales en los últimos años debido a trabajos de mantenimiento y seguridad en la roca. Vale la pena comprobar su estado de apertura antes de ir.


